Fuente: Periódico digital Almomento.net quien lo tomó del periódico Hoy.
Por YAMIRA TAVERAS
SAN FRANCISCO DE MACORÍS.- El cantante puertorriqueño Danny Rivera ofreció aquí un concierto gratuito a los reclusos del penal Vista del Valle, de esta ciudad, durante el cual interpretó numerosas canciones que hicieron vibrar de emoción a la mayoría de los expectadores.
Fue una mañana de muchas emociones y de ratos inolvidables pues el artista puertorriqueño compartió con los reclusos y los hizo sentir importantes, expresándole a cada segundo su identidad con la causa.
Temas como “Amar o morir”, “Amada Amante”, “Que daría yo”, Madrigal o “Te extraño”, fueron de las canciones más coreadas por el grupo.
Este concierto sirvió para descubrir nuevos talentos como es el caso del interno Ramón Emilio Lora, quien acompañó a Danny en la romántica y conocida canción “Madrigal”.
“A ustedes dejamos el mensaje de que no pierdan la capacidad de soñar y de mirar más allá. A ustedes les espera un futuro mejor cuando salgan de aquí, esfuércense para ser mejores”, les comunicó con la ternura de también regalar su libro de poemas a Irving González Morel en representación de todos los reclusos de Vista del Valle en San Francisco de Macorís, por motivo del Día de los Padres.
Rivera hizo duó con la artista Nayyori “Para decir Adiós” y concluyo su concierto con el tema “Jesucristo”, insistiendo en que “yo se lo que siente un corazón musical dentro de una cárcel porque yo lo he vivido”.
La presentación de Danny Rivera acompañado por el maestro Jorge Taveras contó con la presencia del Procurador General de la República, Radhames Jiménez, funcionarios del gobierno, directores de medios y periodistas.
Más atracciones
Posteriormente a la actuación del puertorriqueño nacionalizado dominicano, la interna Carolyn Bermúdez logró muchos aplausos por su participación con los temas “Si una vez”, de la fallecida cantante mexicana Selena y un tema de la cantante italiana Laura Pausini.
Luego el grupo de baile “Las Mariposas”, internas de Rafey mujeres ganadoras del primer lugar del Primer Festival de grupos de bailes de los centros penitenciarios, presentaron dos números musicales, que con mucha gracia y talento mostraron para los invitados.
Con este concierto, los reclusos de la cárcel Vista del Valle, de San Francisco de Macorís, conmemoraron el Día del Padre.
Danny Rivera motivó a los internos recomendándoles que no dejen de soñar.
*Reproducido del periódico digital Almomento.net
Wednesday, July 29, 2009
Poeta Ernesto Cardenal recibe Premio Iberoamericano Pablo Neruda
Tomado de Telesurtv
El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal fue galardonado el lunes con el Premio Iberoamericano Pablo Neruda de Poesía, que recibió de manos de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet."No tengo palabras", dijo al aceptar la distinción, y recordó que "Neruda fue el mayor ídolo literario" de su juventud.Tras relatar que le costó mucho esfuerzo abandonar el estilo nerudiano en sus propios textos, Cardenal sostuvo que la obra de Neruda "fue el descubrimiento de una lengua nueva".Confesó que unos de sus sueños inconclusos es el no haber podido conocer a Neruda.Por su parte, Bachelet destacó que la obra de Cardenal "pertenece a todo un espacio cultural común", formando parte de una gran tradición poética nicaragüense, iniciada con Rubén Darío, fundador del modernismo latinoamericano."Hoy recibimos a un artista cuya poesía está integrada a nuestra historia", resumió la gobernante suramericana.Ernesto Cardenal, quien es calificado por algunos de sus pares como una de las voces fundacionales de América Latina, ue elegido por unanimidad por el jurado, que valoró sus innovaciones líricas.En especial, se tomó en cuenta su "logro de remozar la tradición occidental clásica aplicándola a la actualidad contemporánea", además de "su interés y preocupación permanente" por los pueblos originarios, como recordó la ministra de Cultura chilena, Paulina Urrutia.Este año al jurado lo integraron la poetisa Carmen Berenguer, el poeta chileno Óscar Hahn, el escritor argentino Jorge Boccanera y el colombiano Juan Gustavo Cobo; además de la académica española Selena Millares y la ministra de Cultura, Paulina Urrutia, como presidenta.
El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal fue galardonado el lunes con el Premio Iberoamericano Pablo Neruda de Poesía, que recibió de manos de la presidenta de Chile, Michelle Bachelet."No tengo palabras", dijo al aceptar la distinción, y recordó que "Neruda fue el mayor ídolo literario" de su juventud.Tras relatar que le costó mucho esfuerzo abandonar el estilo nerudiano en sus propios textos, Cardenal sostuvo que la obra de Neruda "fue el descubrimiento de una lengua nueva".Confesó que unos de sus sueños inconclusos es el no haber podido conocer a Neruda.Por su parte, Bachelet destacó que la obra de Cardenal "pertenece a todo un espacio cultural común", formando parte de una gran tradición poética nicaragüense, iniciada con Rubén Darío, fundador del modernismo latinoamericano."Hoy recibimos a un artista cuya poesía está integrada a nuestra historia", resumió la gobernante suramericana.Ernesto Cardenal, quien es calificado por algunos de sus pares como una de las voces fundacionales de América Latina, ue elegido por unanimidad por el jurado, que valoró sus innovaciones líricas.En especial, se tomó en cuenta su "logro de remozar la tradición occidental clásica aplicándola a la actualidad contemporánea", además de "su interés y preocupación permanente" por los pueblos originarios, como recordó la ministra de Cultura chilena, Paulina Urrutia.Este año al jurado lo integraron la poetisa Carmen Berenguer, el poeta chileno Óscar Hahn, el escritor argentino Jorge Boccanera y el colombiano Juan Gustavo Cobo; además de la académica española Selena Millares y la ministra de Cultura, Paulina Urrutia, como presidenta.
Tuesday, July 28, 2009
Bosch no fue el mismo después de 1965
Por Tony Raful (Tomado del Listín Diario)
La querida amiga y compañera, doctora Milagros Ortiz Bosch, ha dicho en varias ocasiones que el profesor Juan Bosch no fue el mismo después de 1965. La profunda herida sufrida en sus creencias e ideas sobre la democracia como consecuencia de la intervención unilateral de tropas norteamericanas el 28 de abril de 1965, cambió su mentalidad sobre la visión del proceso social y político del país.
Bosch nunca culpó a los Estados Unidos del derrocamiento de su gobierno democrático el 25 de septiembre de 1963. Fue posteriormente y al calor del gravísimo error cometido por la administración del presidente Johnson, cuando Bosch revisó sus tesis fundamentales sobre el Golpe de Estado y ofreció versiones distintas sobre la asonada militar que interrumpió nuestra naciente democracia.
Desde el primer momento de la materialización del Golpe de Estado, el profesor Bosch señaló que el Golpe había sido producto de una conspiración de grupos oligárquicos y conservadores, alentada por los partidos políticos y sus dirigentes que perdieron las elecciones el 20 de diciembre de 1962, quienes se dedicaron a conspirar desde antes de la toma de posesión del nuevo gobierno constitucional el 27 de febrero de 1963.
Bosch añadía la participación de un sector del clero cuya animadversión al Gobierno Constitucional era cónsono con ideas erróneas y ultra conservadoras, comprometido en campañas desinformativas y calumniosas desde la campaña electoral de 1962. También agregaba que su firme oposición a un contrato de compra de aviones de parte de la Fuerza Aérea por las escandalosas comisiones envueltas, había impulsado la participación de los sectores militares.
Pero sobre todo Bosch aseguraba que el Golpe era de naturaleza trujillista, de tal manera que si alguien le hubiese dicho que había visto el fantasma de Trujillo rondando la madrugada del 25 de septiembre de 1963 por el Palacio Nacional, lo hubiese creído.
Incluso llegó a decir que el Golpe se produjo porque el PRD no estaba activo, no salió a defender la voluntad popular. Este último criterio de carácter controversial, compromete mucho la virtual división entre él y Ángel Miolán y la concepción desfasada de convertir los locales del PRD en escuelas, sobre la base de que los partidos solamente deben activarse en los procesos electorales, opinión que se le atribuye a Bosch.
Ni siquiera cuando el brutal asesinato del Presidente mártir John F.
Kennedy, el 22 de noviembre de 1963, cambió la correlación de fuerzas y posibilitó el reconocimiento del adefesio llamado Triunvirato, Bosch acusó directamente a los norteamericanos de participar en el Golpe de Estado, sino de haber sido de alguna manera condicionados y envueltos en la vorágine golpista de extrema derecha que sobre la base de la guerra fría y la amenaza latente de Cuba había logrado imponerse desde el Pentágono con la línea militarista y de la industria de la guerra, cuya implicación en Viet Nam alcanzaría su momento más alto y doloroso.
Bosch sabía entonces que el Golpe no contó con la anuencia de Kennedy, que este se opuso, que dio órdenes al inefable embajador Martin, que hubo un intento de hacer retroceder el Golpe en la misma madrugada del 25 de septiembre, a lo que los golpistas se negaron aludiendo que ya era demasiado tarde, jugando al “hecho consumado”.
Bosch sabía entonces que Kennedy conspiraba contra el Triunvirato, que impulsó la fórmula Casasnova Garrido y el frustrado contragolpe militar del 30 de octubre de 1963 en la Base Aérea de Santiago, encabezado por los coroneles Danilo Simó, jefe de la base aérea y Chaguito Rodríguez Echavarría, cuyo objetivo era reponer la constitucionalidad y derrocar al Triunvirato.
Existen documentos probatorios de la correspondencia del Embajador dominicano de Bosch en los Estados Unidos, Enriquillo del Rosario Ceballo, luego del Golpe de Estado, en los cuales éste por supuestas instrucciones de Bosch, hace gestiones importantes para obtener de parte de Estados Unidos la reprobación del golpe y suscitar movimientos o acciones que aislaran a los golpistas y posibilitaran el retorno a la constitucionalidad. En su obra fundamental “Crisis de la Democracia…”, Bosch rinde homenaje a Kennedy como demócrata y joven esperanza de cambios en la política tradicional de Estados Unidos hacia América Latina.
Después del 28 de abril de 1965, el profesor Juan Bosch no fue el mismo, endureció sus posiciones críticas sobre la política norteamericana y acusó al Presidente Kennedy de haber ordenado el Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963. Los argumentos de esta revelación están sustentados en el descubrimiento de una base militar de combatientes haitianos en territorio dominicano, apoyada por la Agencia Central de Inteligencia y militares dominicanos, que fue denunciado por él y que sería conocida por la OEA como una grave violación a la soberanía dominicana, lo cual no podía ser permitido por Kennedy.
Esta opinión es discutible por cuanto la OEA era entonces un organismo dócil de la política norteamericana y hay que suponer que no iba a ser capaz de denunciar o condenar a los Estados Unidos. De todas maneras, Bosch, al escribir su tesis sobre “El Pentagonismo, sustituto del imperialismo”, releva por vía de consecuencias teóricas e ideológicas la responsabilidad del sector liberal encabezado por Kennedy, víctima a la vez de la agresividad y la violencia de los disparos producidos por el complot de Dallas, Texas.
La querida amiga y compañera, doctora Milagros Ortiz Bosch, ha dicho en varias ocasiones que el profesor Juan Bosch no fue el mismo después de 1965. La profunda herida sufrida en sus creencias e ideas sobre la democracia como consecuencia de la intervención unilateral de tropas norteamericanas el 28 de abril de 1965, cambió su mentalidad sobre la visión del proceso social y político del país.
Bosch nunca culpó a los Estados Unidos del derrocamiento de su gobierno democrático el 25 de septiembre de 1963. Fue posteriormente y al calor del gravísimo error cometido por la administración del presidente Johnson, cuando Bosch revisó sus tesis fundamentales sobre el Golpe de Estado y ofreció versiones distintas sobre la asonada militar que interrumpió nuestra naciente democracia.
Desde el primer momento de la materialización del Golpe de Estado, el profesor Bosch señaló que el Golpe había sido producto de una conspiración de grupos oligárquicos y conservadores, alentada por los partidos políticos y sus dirigentes que perdieron las elecciones el 20 de diciembre de 1962, quienes se dedicaron a conspirar desde antes de la toma de posesión del nuevo gobierno constitucional el 27 de febrero de 1963.
Bosch añadía la participación de un sector del clero cuya animadversión al Gobierno Constitucional era cónsono con ideas erróneas y ultra conservadoras, comprometido en campañas desinformativas y calumniosas desde la campaña electoral de 1962. También agregaba que su firme oposición a un contrato de compra de aviones de parte de la Fuerza Aérea por las escandalosas comisiones envueltas, había impulsado la participación de los sectores militares.
Pero sobre todo Bosch aseguraba que el Golpe era de naturaleza trujillista, de tal manera que si alguien le hubiese dicho que había visto el fantasma de Trujillo rondando la madrugada del 25 de septiembre de 1963 por el Palacio Nacional, lo hubiese creído.
Incluso llegó a decir que el Golpe se produjo porque el PRD no estaba activo, no salió a defender la voluntad popular. Este último criterio de carácter controversial, compromete mucho la virtual división entre él y Ángel Miolán y la concepción desfasada de convertir los locales del PRD en escuelas, sobre la base de que los partidos solamente deben activarse en los procesos electorales, opinión que se le atribuye a Bosch.
Ni siquiera cuando el brutal asesinato del Presidente mártir John F.
Kennedy, el 22 de noviembre de 1963, cambió la correlación de fuerzas y posibilitó el reconocimiento del adefesio llamado Triunvirato, Bosch acusó directamente a los norteamericanos de participar en el Golpe de Estado, sino de haber sido de alguna manera condicionados y envueltos en la vorágine golpista de extrema derecha que sobre la base de la guerra fría y la amenaza latente de Cuba había logrado imponerse desde el Pentágono con la línea militarista y de la industria de la guerra, cuya implicación en Viet Nam alcanzaría su momento más alto y doloroso.
Bosch sabía entonces que el Golpe no contó con la anuencia de Kennedy, que este se opuso, que dio órdenes al inefable embajador Martin, que hubo un intento de hacer retroceder el Golpe en la misma madrugada del 25 de septiembre, a lo que los golpistas se negaron aludiendo que ya era demasiado tarde, jugando al “hecho consumado”.
Bosch sabía entonces que Kennedy conspiraba contra el Triunvirato, que impulsó la fórmula Casasnova Garrido y el frustrado contragolpe militar del 30 de octubre de 1963 en la Base Aérea de Santiago, encabezado por los coroneles Danilo Simó, jefe de la base aérea y Chaguito Rodríguez Echavarría, cuyo objetivo era reponer la constitucionalidad y derrocar al Triunvirato.
Existen documentos probatorios de la correspondencia del Embajador dominicano de Bosch en los Estados Unidos, Enriquillo del Rosario Ceballo, luego del Golpe de Estado, en los cuales éste por supuestas instrucciones de Bosch, hace gestiones importantes para obtener de parte de Estados Unidos la reprobación del golpe y suscitar movimientos o acciones que aislaran a los golpistas y posibilitaran el retorno a la constitucionalidad. En su obra fundamental “Crisis de la Democracia…”, Bosch rinde homenaje a Kennedy como demócrata y joven esperanza de cambios en la política tradicional de Estados Unidos hacia América Latina.
Después del 28 de abril de 1965, el profesor Juan Bosch no fue el mismo, endureció sus posiciones críticas sobre la política norteamericana y acusó al Presidente Kennedy de haber ordenado el Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963. Los argumentos de esta revelación están sustentados en el descubrimiento de una base militar de combatientes haitianos en territorio dominicano, apoyada por la Agencia Central de Inteligencia y militares dominicanos, que fue denunciado por él y que sería conocida por la OEA como una grave violación a la soberanía dominicana, lo cual no podía ser permitido por Kennedy.
Esta opinión es discutible por cuanto la OEA era entonces un organismo dócil de la política norteamericana y hay que suponer que no iba a ser capaz de denunciar o condenar a los Estados Unidos. De todas maneras, Bosch, al escribir su tesis sobre “El Pentagonismo, sustituto del imperialismo”, releva por vía de consecuencias teóricas e ideológicas la responsabilidad del sector liberal encabezado por Kennedy, víctima a la vez de la agresividad y la violencia de los disparos producidos por el complot de Dallas, Texas.
Monday, July 6, 2009
Juan Bosch visto por Aura Celeste Fernández
Por Aura Celeste Fernández (Especial para Clave Digital)
Ponencia en el Panel, Juan Bosch: La política y la construcción de la democracia. Encuentro Internacional “Juan Bosch, legado de la humanidad”, 25,26 y 27 de junio, 2009.
Alguna vez Juan Bosch dirigiéndose a los dominicanos y dominicanas, escribió: “Si no puedo ver por mi mismo la liberación de este pueblo, la veré a través de mis ideas.”
Juan Bosch sin lugar a dudas es el dominicano que en la segunda mitad del S. XX hizo el más grande aporte, de forma decidida y consciente, en la construcción de la democracia dominicana.Al precio de repetir lo que seguro otros panelistas han aportado, es oportuno resaltar algunos de los momentos estelares de la participación política de Juan Bosch.Juan Bosch, junto a otros destacados líderes, forma en el exilio, en la Habana Cuba, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).Juan Bosch, luego de la caída de la dictadura, a su regreso del exilio convierte al Partido Revolucionario Dominicano, en los años 1961-1962, en el primer partido de masas de la República Dominicana. Juan Bosch, en el 1962 es el ganador de las primeras elecciones libres, luego de la caída del dictador Trujillo, convirtiéndose a su vez, en el primer mandatario democrático, después del ajusticiamiento de Trujillo.Juan Bosch realiza, durante siete meses, hasta su derrocamiento el 25 de septiembre de 1963, el gobierno reconocido como el más democrático, de nuestra historia republicana desde la fundación de la Republica.Desde el golpe de Estado a su gobierno, Bosch, de manera ininterrumpida es el principal líder de la oposición política del país, hasta el año de 1994, en que por última vez, participa como candidato a la presidencia de la República.En el 1973 funda el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), convirtiéndolo en una fuerza mayoritaria que gana las elecciones en el año 1990, sin poder acceder al poder, en virtud de la comisión de un fraude electoral en su contra.La anterior relación de la participación de Juan Bosch en el acontecer político dominicano, durante más de medio siglo de vida pública, siempre jugando un papel de primer orden en los distintos sucesos históricos, podría ser más que suficiente para valorar sus aportes decisivos en el proceso democrático dominicano.Pero lo que nos permite juzgar la dimensión de Juan Bosch en la construcción de la democracia dominicana, no es sólo su rol protagónico, sino la perspectiva y la especificidad del papel jugado por él en el desenvolvimiento del proceso histórico y las causas que asume.Es esto lo que le da la categoría del más grande dominicano en la construcción de la democracia en el siglo XX, de la República Dominicana.Es precisamente al colocarnos en esta perspectiva que podemos auscultar mas allá de los acontecimientos históricos en que participan, algunas de las líneas matrices que le impulsan en su actuación política, la que le da la trascendencia que justifica que hoy estemos convocados a propósito de la celebración del Centenario de su nacimiento.Sin pretender agotar el tema, centraremos nuestras reflexiones, en cuatro aspectos trascendentes de la participación de Bosch en la construcción de la democracia, que son su comprensión y conciencia histórica; el papel que asigna al pueblo dominicano; su visión ética, y finalmente su concepción de la democracia como proceso dinámico.Empecemos con valorar el papel que le asigna Bosch, al desarrollo de una conciencia sobre los acontecimientos históricos para el ejercicio de la política.Es común encontrar en nuestro medio y en muchos otros, a políticos, incluso algunos exitosos, que actúan llevados por el desarrollo de los acontecimientos, sobre los que se montan y pueden jugar determinado papel positivo o negativo. Esto sin mencionar a aquellos políticos u hombres públicos que actúan en política movidos por intereses mezquinos, de búsqueda de enriquecimiento, ascenso social, etc.Juan Bosch actúa en la política, desde otra dimensión. Su punto de partida es un esfuerzo consciente, no sólo de los acontecimientos inmediatos que se suceden, sino de búsqueda de las explicaciones profundas de éstos, tratando de encontrar siempre, las fuerzas ocultas que explican los hechos y que mueven a los grupos humanos a actuar de una manera u otra. Es decir, Bosch asume el ejercicio de la política con un sentido de responsabilidad y con una conciencia histórica, tomando distancia del conjunto de políticos oportunistas y arribistas, cuyo único propósito es colocarse, para beneficio propio, en el curso de los acontecimientos, que ni entienden ni les interesan, que no sea para aprovecharse de ellos.Esa conciencia histórica de Bosch, más allá de sus dotes y sobrada capacidad personal, es el fruto, no del azar o de la inspiración, sino del estudio, la reflexión y la observación del devenir histórico.Podemos decir que esta es una premisa constante en la actuación política de Juan Bosch. Así lo hizo en el exilio, al estudiar a fondo y buscar una explicación de la sanguinaria dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, que dio lugar, entre otras, al libro, “Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo”. Así lo hizo también, luego del golpe de Estado del 1963, a fin de comprender las causas que podían explicar la participación de los Estados Unidos en los acontecimientos que se desarrollan desde el año 1963 hasta el 1965 y el nuevo contexto internacional en que estaba inserta la República Dominicana, que dieron lugar a obras fundamentales, como: “Crisis de la democracia en América, en la República Dominicana”; “De Cristóbal Colón a Fidel Castro: El Caribe, frontera imperial”; y “El pentagonismo, sustituto del imperialismo”, entre otras.Es impresionante el esfuerzo de estudio y reflexión histórica hecho durante esos años, por Juan Bosch, en los momentos previos y durante todo el proceso de construcción del Partido de la Liberación Dominicana, en el cual el estudio científico de la historia alumbra su participación política, al tiempo que esta participación contribuye a una mejor comprensión y actuación en el devenir histórico.Sería muy extenso citar la lista de obras producidas por Bosch, durante más de veinte años, en este período, destacando entre ellas: “Composición Social Dominicana”; “Capitalismo Tardío en la República Dominicana”; “Capitalismo, Democracia y Liberación Nacional”; “Clases Sociales en la República Dominicana”; “La Pequeña Burguesía en la Historia de la República Dominicana”; “Dictadura con Respaldo Popular”; “ El Partido, Concepción, Organización y Desarrollo”; “El Estado, sus Orígenes y Desarrollo”; “El PLD, un Partido Nuevo en América”; entre muchos otros cientos de conferencias y artículos de esta etapa.Insistimos en que esta relación permanente que se establece en Bosch, entre conocimiento de la historia, estudio de la sociedad, interpretación de las fuerzas profundas de los acontecimientos cotidianos, es una de las claves fundamentales que permiten explicar en él, no sólo su vigencia y permanencia durante tan dilatado período histórico, sino además, lo acertadas de muchas de sus propuestas y actuaciones.Juan Bosch no actúa en política, por tanto, como pose intelectual o imbuido en un sentido de mesianismo; o basado en la simple intuición, o creído de que el éxito que pudiera tenerse en la gerencia de cualquier actividad, es suficiente para el éxito en la política.Insistimos, el ejercicio de la política en Bosch supone el estudio de la sociedad local e internacional y el conocimiento histórico; la comprensión de las fuerzas económicas y sociales visibles y ocultas que interactúan en la sociedad y sobre todo, la comprensión de la composición social de las diferentes clases y capas sociales que se superponen en la sociedad y los intereses que se mueven y su psicología; pero sobre todo, en base a ese conocimiento y conciencia histórica, su participación no es neutral, sino que se produce desde una toma de partido, respecto de las fuerzas sociales y los intereses que interactúan, en un momento determinado en la sociedad.2. El papel que le asigna Bosch al pueblo en la construcción de la democracia.
En Juan Bosch la construcción de la democracia no es sólo un proceso que se desenvuelve en el marco de una arquitectura institucional aislada y como fruto del perfeccionamiento, a través de elaboraciones normativas.En Bosch, el desarrollo de la democracia es ante todo el fruto de una construcción en la conciencia popular, en este caso, del pueblo dominicano. La premisa de construcción de la democracia en Bosch es ante todo, a través de la educación política del pueblo y del desarrollo de su conciencia histórica, como labor permanente y cotidiana; por tanto, en Bosch la democracia se desarrolla no en base sólo a la suma de instituciones formales superpuestas a la sociedad, sino sobre todo, es el resultado de un nivel de conciencia y afirmación en el pueblo, de sus derechos, deberes y libertades; y fundamentalmente, de la existencia de los medios efectivos para el ejercicio de los mismos.Se trata de una visión radical de la democracia, en cuanto ésta y el poder no se construyen, ni están radicados en las instituciones formales, sino en la conciencia acumulada en lo social, de lo cual, dichas instituciones y poderes vienen a ser una expresión.En esa visión de la democracia, su fuente primigenia es la soberanía popular y la capacidad de ejercicio efectivo, de la cual los poderes públicos e instituciones deben ser expresión y reflejo.Es bajo esta premisa fundamental que el ejercicio de la política en Bosch estuvo siempre vinculado a una pedagogía de comunicación tendente a educar al pueblo y a desarrollar su conciencia política.Es oportuno anotar el papel asignado por Juan Bosch desde el año 1961 al programa Tribuna Democrática, y luego de la fundación del PLD, La Voz del PLD, como concientizador y organizador de ambos partidos.Pero lo que hay que destacar es que en ambos casos no se trataba de programas vocingleros para hacer denuncias, sino sobre todo, que el eje de uno y otro, fue una dilatada labor de educación política, en la cual se formaron varias generaciones, a través de esas charlas radiales de 15 minutos que impartía, de forma permanente, el profesor Juan Bosch; profesor Emérito del pueblo dominicano. En este contexto es evidente que el liderazgo de Bosch no se produce como resultado de tratativas, componendas, conciliábulos de grupos de poder, para imponerse a la sociedad, sino que se construye desde un ejercicio directo de comunicación y de educación cotidiana, con el pueblo dominicano.Bosch por igual, se aparta de la tentación demagógica en la construcción de su liderazgo que busca manipular las necesidades de la gente, o sus estados de ánimo momentáneo, o sus apetencias, a fin de ganar simpatía.Bosch apuesta por el camino largo y difícil del desarrollo de la conciencia ciudadana, porque sabe que sólo un pueblo consciente de sus derechos y de sus aspiraciones puede dar sostén verdadero y no artificial o coyuntural, al proceso de construcción de la democracia.3. La vinculación en Bosch entre ética y política.En Juan Bosch, como en muy pocos políticos dominicanos, el ejercicio de la política está vinculado a una vida íntegra; a una actitud de servir y no de servirse de las funciones públicas; es decir a principios y valores éticos.Sus siete meses de gobierno constituyen, desde la fundación de la República, hasta el presente, un verdadero paradigma de pulcritud y de manejo honesto de los recursos públicos, sólo comparable con las ocasiones en que, el Patricio Juan Pablo Duarte, fundador de nuestra nacionalidad, tuvo oportunidad de administrar fondos públicos. Pero, de igual forma, en Juan Bosch, esa ética política estuvo presente en todo el proceso de construcción partidaria, a través del apego y respeto irrestricto, a los métodos de trabajo y a la financiación de la política apoyándose en la colaboración espontánea de la gente.Juan Bosch es el político dominicano que acuñó la frase de que la política es una actividad de servicio y que a las funciones públicas se va a servir y no a servirse de ella. Se va a defender y proteger el patrimonio público y natural del pueblo dominicano y no a aprovecharse de él o depredarlo. Se va a defender la soberanía nacional y no a hipotecarla o venderla. Se va a buscar el bienestar general del pueblo y no a sastifacer intereses mezquinos de grupos minoritarios. Se gobierna para la búsqueda del bien común y no en función de interese corporativos.Como parte de esta ética, Bosch siempre rendía cuentas al pueblo, de las actividades que como político y como partido emprendía. 4. La visión de Bosch de que la democracia está sometida a una dinámica de construcción permanente.Al regresar del exilio en el año 1961, a pesar de que Bosch tenía una concepción de la democracia, en mucho, enmarcada en su esquema liberal, que la centra en las libertades individuales, el fortalecimiento de las instituciones y la independencia de los poderes, ya en ese entonces Juan Bosch también tiene una visión de la democracia más profunda que el resto de políticos dominicanos de la época, lo que queda de manifiesto en el discurso político de la campaña del 1961-62 y en el texto constitucional de 1963. En ésta se incluyen importantes derechos sociales fundamentales; el carácter laico del Estado; la eliminación de distintas formas de discriminación por el origen social; su visión de los derechos humanos, entre muchos otros.Luego del golpe de Estado contra su gobierno; de la segunda intervención norteamericana y de los gobiernos autoritarios de los 12 años del Dr. Balaguer, el pensamiento del profesor Juan Bosch en relación a la democracia, se radicaliza y entonces descubre y denuncia los límites de la democracia representativa. La presenta como una farsa y predica de manera insistente, de cómo en el seno de la misma se pueden propiciar instituciones formalmente legales, aunque carentes de legitimidad, de representatividad y de verdadero contenido y elecciones con fraudes, compra de votos, manipulación y dislocación de votantes, etc., lo que el denominaba “matadero electoral”.En este momento de la evolución del pensamiento político de Juan Bosch la construcción de la democracia y el proceso de liberación nacional, se hacen uno sólo.Bosch entonces asume que la construcción de la democracia no es un proceso que puede darse artificiosamente, por una legalidad formal o por una división formal de los poderes públicos, sino sobre todo, como el resultado del desarrollo de la conciencia, de la acción, del empoderamiento del pueblo, como base del poder democrático.Bosch asume entonces la construcción de la democracia, vinculando el desarrollo de la conciencia política e histórica del pueblo, con el proceso de conquista de la independencia y soberanía nacional, frente a toda nueva forma de colonialismo y de dominio en las relaciones internacionales. La liberación nacional se hace una condición imprescindible para la construcción de la auténtica democracia.A nuestro modo de ver estos cuatro aspectos citados: el estudio y conocimiento de la sociedad; el papel asignado al pueblo; el vínculo entre ética y política y una visión dinámica y en evolución permanente del proceso histórico son premisas importantes del pensamiento y la acción política de Juan Bosch, para comprender su visión de la democracia. Las presentes generaciones debemos sentirnos altamente gratificadas al contar con el legado imperecedero de sus aportes y de su ejemplo.La democracia dominicana tiene aún muchas tareas pendientes, que constituyen un reto para todos nosotros/as.Hoy como nunca es necesario armarse de la ética e integridad de Bosch, ante tanta corrupción y descomposición moral. Armarse de su fe en nuestro pueblo como constructor de la democracia. Armarnos de su capacidad de radicalizar la democracia y reinventarla de forma permanente. Al concluir deseo compartir con ustedes dos pensamientos del profesor Juan Bosch que me parecen claves: el primero es una carta dirigida el 16 de abril de 1963, a monseñor Tomás Reilly, en respuesta a otra carta que éste le escribiera, en la cual le hacía algunos cuestionamientos sobre el contenido de la constitución que en esos momentos se estaba elaborando.El profesor Bosch en su carta le decía:”No tengo contacto alguno con los constituyentes, porque creo que ellos forman un poder soberano, y además, porque entiendo que crear la democracia es un deber de todos los dominicanos; y por tanto, cada uno debe cargar con su parte de responsabilidad. Un hombre sólo puede organizar y dirigir una tiranía, pero no puede construir y mantener un régimen democrático”.Alguna vez Juan Bosch dirigiéndose a los dominicanos y dominicanas, escribió: “Si no puedo ver por mi mismo la liberación de este pueblo, la veré a través de mis ideas.
Ponencia en el Panel, Juan Bosch: La política y la construcción de la democracia. Encuentro Internacional “Juan Bosch, legado de la humanidad”, 25,26 y 27 de junio, 2009.
Alguna vez Juan Bosch dirigiéndose a los dominicanos y dominicanas, escribió: “Si no puedo ver por mi mismo la liberación de este pueblo, la veré a través de mis ideas.”
Juan Bosch sin lugar a dudas es el dominicano que en la segunda mitad del S. XX hizo el más grande aporte, de forma decidida y consciente, en la construcción de la democracia dominicana.Al precio de repetir lo que seguro otros panelistas han aportado, es oportuno resaltar algunos de los momentos estelares de la participación política de Juan Bosch.Juan Bosch, junto a otros destacados líderes, forma en el exilio, en la Habana Cuba, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).Juan Bosch, luego de la caída de la dictadura, a su regreso del exilio convierte al Partido Revolucionario Dominicano, en los años 1961-1962, en el primer partido de masas de la República Dominicana. Juan Bosch, en el 1962 es el ganador de las primeras elecciones libres, luego de la caída del dictador Trujillo, convirtiéndose a su vez, en el primer mandatario democrático, después del ajusticiamiento de Trujillo.Juan Bosch realiza, durante siete meses, hasta su derrocamiento el 25 de septiembre de 1963, el gobierno reconocido como el más democrático, de nuestra historia republicana desde la fundación de la Republica.Desde el golpe de Estado a su gobierno, Bosch, de manera ininterrumpida es el principal líder de la oposición política del país, hasta el año de 1994, en que por última vez, participa como candidato a la presidencia de la República.En el 1973 funda el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), convirtiéndolo en una fuerza mayoritaria que gana las elecciones en el año 1990, sin poder acceder al poder, en virtud de la comisión de un fraude electoral en su contra.La anterior relación de la participación de Juan Bosch en el acontecer político dominicano, durante más de medio siglo de vida pública, siempre jugando un papel de primer orden en los distintos sucesos históricos, podría ser más que suficiente para valorar sus aportes decisivos en el proceso democrático dominicano.Pero lo que nos permite juzgar la dimensión de Juan Bosch en la construcción de la democracia dominicana, no es sólo su rol protagónico, sino la perspectiva y la especificidad del papel jugado por él en el desenvolvimiento del proceso histórico y las causas que asume.Es esto lo que le da la categoría del más grande dominicano en la construcción de la democracia en el siglo XX, de la República Dominicana.Es precisamente al colocarnos en esta perspectiva que podemos auscultar mas allá de los acontecimientos históricos en que participan, algunas de las líneas matrices que le impulsan en su actuación política, la que le da la trascendencia que justifica que hoy estemos convocados a propósito de la celebración del Centenario de su nacimiento.Sin pretender agotar el tema, centraremos nuestras reflexiones, en cuatro aspectos trascendentes de la participación de Bosch en la construcción de la democracia, que son su comprensión y conciencia histórica; el papel que asigna al pueblo dominicano; su visión ética, y finalmente su concepción de la democracia como proceso dinámico.Empecemos con valorar el papel que le asigna Bosch, al desarrollo de una conciencia sobre los acontecimientos históricos para el ejercicio de la política.Es común encontrar en nuestro medio y en muchos otros, a políticos, incluso algunos exitosos, que actúan llevados por el desarrollo de los acontecimientos, sobre los que se montan y pueden jugar determinado papel positivo o negativo. Esto sin mencionar a aquellos políticos u hombres públicos que actúan en política movidos por intereses mezquinos, de búsqueda de enriquecimiento, ascenso social, etc.Juan Bosch actúa en la política, desde otra dimensión. Su punto de partida es un esfuerzo consciente, no sólo de los acontecimientos inmediatos que se suceden, sino de búsqueda de las explicaciones profundas de éstos, tratando de encontrar siempre, las fuerzas ocultas que explican los hechos y que mueven a los grupos humanos a actuar de una manera u otra. Es decir, Bosch asume el ejercicio de la política con un sentido de responsabilidad y con una conciencia histórica, tomando distancia del conjunto de políticos oportunistas y arribistas, cuyo único propósito es colocarse, para beneficio propio, en el curso de los acontecimientos, que ni entienden ni les interesan, que no sea para aprovecharse de ellos.Esa conciencia histórica de Bosch, más allá de sus dotes y sobrada capacidad personal, es el fruto, no del azar o de la inspiración, sino del estudio, la reflexión y la observación del devenir histórico.Podemos decir que esta es una premisa constante en la actuación política de Juan Bosch. Así lo hizo en el exilio, al estudiar a fondo y buscar una explicación de la sanguinaria dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, que dio lugar, entre otras, al libro, “Trujillo: causas de una tiranía sin ejemplo”. Así lo hizo también, luego del golpe de Estado del 1963, a fin de comprender las causas que podían explicar la participación de los Estados Unidos en los acontecimientos que se desarrollan desde el año 1963 hasta el 1965 y el nuevo contexto internacional en que estaba inserta la República Dominicana, que dieron lugar a obras fundamentales, como: “Crisis de la democracia en América, en la República Dominicana”; “De Cristóbal Colón a Fidel Castro: El Caribe, frontera imperial”; y “El pentagonismo, sustituto del imperialismo”, entre otras.Es impresionante el esfuerzo de estudio y reflexión histórica hecho durante esos años, por Juan Bosch, en los momentos previos y durante todo el proceso de construcción del Partido de la Liberación Dominicana, en el cual el estudio científico de la historia alumbra su participación política, al tiempo que esta participación contribuye a una mejor comprensión y actuación en el devenir histórico.Sería muy extenso citar la lista de obras producidas por Bosch, durante más de veinte años, en este período, destacando entre ellas: “Composición Social Dominicana”; “Capitalismo Tardío en la República Dominicana”; “Capitalismo, Democracia y Liberación Nacional”; “Clases Sociales en la República Dominicana”; “La Pequeña Burguesía en la Historia de la República Dominicana”; “Dictadura con Respaldo Popular”; “ El Partido, Concepción, Organización y Desarrollo”; “El Estado, sus Orígenes y Desarrollo”; “El PLD, un Partido Nuevo en América”; entre muchos otros cientos de conferencias y artículos de esta etapa.Insistimos en que esta relación permanente que se establece en Bosch, entre conocimiento de la historia, estudio de la sociedad, interpretación de las fuerzas profundas de los acontecimientos cotidianos, es una de las claves fundamentales que permiten explicar en él, no sólo su vigencia y permanencia durante tan dilatado período histórico, sino además, lo acertadas de muchas de sus propuestas y actuaciones.Juan Bosch no actúa en política, por tanto, como pose intelectual o imbuido en un sentido de mesianismo; o basado en la simple intuición, o creído de que el éxito que pudiera tenerse en la gerencia de cualquier actividad, es suficiente para el éxito en la política.Insistimos, el ejercicio de la política en Bosch supone el estudio de la sociedad local e internacional y el conocimiento histórico; la comprensión de las fuerzas económicas y sociales visibles y ocultas que interactúan en la sociedad y sobre todo, la comprensión de la composición social de las diferentes clases y capas sociales que se superponen en la sociedad y los intereses que se mueven y su psicología; pero sobre todo, en base a ese conocimiento y conciencia histórica, su participación no es neutral, sino que se produce desde una toma de partido, respecto de las fuerzas sociales y los intereses que interactúan, en un momento determinado en la sociedad.2. El papel que le asigna Bosch al pueblo en la construcción de la democracia.
En Juan Bosch la construcción de la democracia no es sólo un proceso que se desenvuelve en el marco de una arquitectura institucional aislada y como fruto del perfeccionamiento, a través de elaboraciones normativas.En Bosch, el desarrollo de la democracia es ante todo el fruto de una construcción en la conciencia popular, en este caso, del pueblo dominicano. La premisa de construcción de la democracia en Bosch es ante todo, a través de la educación política del pueblo y del desarrollo de su conciencia histórica, como labor permanente y cotidiana; por tanto, en Bosch la democracia se desarrolla no en base sólo a la suma de instituciones formales superpuestas a la sociedad, sino sobre todo, es el resultado de un nivel de conciencia y afirmación en el pueblo, de sus derechos, deberes y libertades; y fundamentalmente, de la existencia de los medios efectivos para el ejercicio de los mismos.Se trata de una visión radical de la democracia, en cuanto ésta y el poder no se construyen, ni están radicados en las instituciones formales, sino en la conciencia acumulada en lo social, de lo cual, dichas instituciones y poderes vienen a ser una expresión.En esa visión de la democracia, su fuente primigenia es la soberanía popular y la capacidad de ejercicio efectivo, de la cual los poderes públicos e instituciones deben ser expresión y reflejo.Es bajo esta premisa fundamental que el ejercicio de la política en Bosch estuvo siempre vinculado a una pedagogía de comunicación tendente a educar al pueblo y a desarrollar su conciencia política.Es oportuno anotar el papel asignado por Juan Bosch desde el año 1961 al programa Tribuna Democrática, y luego de la fundación del PLD, La Voz del PLD, como concientizador y organizador de ambos partidos.Pero lo que hay que destacar es que en ambos casos no se trataba de programas vocingleros para hacer denuncias, sino sobre todo, que el eje de uno y otro, fue una dilatada labor de educación política, en la cual se formaron varias generaciones, a través de esas charlas radiales de 15 minutos que impartía, de forma permanente, el profesor Juan Bosch; profesor Emérito del pueblo dominicano. En este contexto es evidente que el liderazgo de Bosch no se produce como resultado de tratativas, componendas, conciliábulos de grupos de poder, para imponerse a la sociedad, sino que se construye desde un ejercicio directo de comunicación y de educación cotidiana, con el pueblo dominicano.Bosch por igual, se aparta de la tentación demagógica en la construcción de su liderazgo que busca manipular las necesidades de la gente, o sus estados de ánimo momentáneo, o sus apetencias, a fin de ganar simpatía.Bosch apuesta por el camino largo y difícil del desarrollo de la conciencia ciudadana, porque sabe que sólo un pueblo consciente de sus derechos y de sus aspiraciones puede dar sostén verdadero y no artificial o coyuntural, al proceso de construcción de la democracia.3. La vinculación en Bosch entre ética y política.En Juan Bosch, como en muy pocos políticos dominicanos, el ejercicio de la política está vinculado a una vida íntegra; a una actitud de servir y no de servirse de las funciones públicas; es decir a principios y valores éticos.Sus siete meses de gobierno constituyen, desde la fundación de la República, hasta el presente, un verdadero paradigma de pulcritud y de manejo honesto de los recursos públicos, sólo comparable con las ocasiones en que, el Patricio Juan Pablo Duarte, fundador de nuestra nacionalidad, tuvo oportunidad de administrar fondos públicos. Pero, de igual forma, en Juan Bosch, esa ética política estuvo presente en todo el proceso de construcción partidaria, a través del apego y respeto irrestricto, a los métodos de trabajo y a la financiación de la política apoyándose en la colaboración espontánea de la gente.Juan Bosch es el político dominicano que acuñó la frase de que la política es una actividad de servicio y que a las funciones públicas se va a servir y no a servirse de ella. Se va a defender y proteger el patrimonio público y natural del pueblo dominicano y no a aprovecharse de él o depredarlo. Se va a defender la soberanía nacional y no a hipotecarla o venderla. Se va a buscar el bienestar general del pueblo y no a sastifacer intereses mezquinos de grupos minoritarios. Se gobierna para la búsqueda del bien común y no en función de interese corporativos.Como parte de esta ética, Bosch siempre rendía cuentas al pueblo, de las actividades que como político y como partido emprendía. 4. La visión de Bosch de que la democracia está sometida a una dinámica de construcción permanente.Al regresar del exilio en el año 1961, a pesar de que Bosch tenía una concepción de la democracia, en mucho, enmarcada en su esquema liberal, que la centra en las libertades individuales, el fortalecimiento de las instituciones y la independencia de los poderes, ya en ese entonces Juan Bosch también tiene una visión de la democracia más profunda que el resto de políticos dominicanos de la época, lo que queda de manifiesto en el discurso político de la campaña del 1961-62 y en el texto constitucional de 1963. En ésta se incluyen importantes derechos sociales fundamentales; el carácter laico del Estado; la eliminación de distintas formas de discriminación por el origen social; su visión de los derechos humanos, entre muchos otros.Luego del golpe de Estado contra su gobierno; de la segunda intervención norteamericana y de los gobiernos autoritarios de los 12 años del Dr. Balaguer, el pensamiento del profesor Juan Bosch en relación a la democracia, se radicaliza y entonces descubre y denuncia los límites de la democracia representativa. La presenta como una farsa y predica de manera insistente, de cómo en el seno de la misma se pueden propiciar instituciones formalmente legales, aunque carentes de legitimidad, de representatividad y de verdadero contenido y elecciones con fraudes, compra de votos, manipulación y dislocación de votantes, etc., lo que el denominaba “matadero electoral”.En este momento de la evolución del pensamiento político de Juan Bosch la construcción de la democracia y el proceso de liberación nacional, se hacen uno sólo.Bosch entonces asume que la construcción de la democracia no es un proceso que puede darse artificiosamente, por una legalidad formal o por una división formal de los poderes públicos, sino sobre todo, como el resultado del desarrollo de la conciencia, de la acción, del empoderamiento del pueblo, como base del poder democrático.Bosch asume entonces la construcción de la democracia, vinculando el desarrollo de la conciencia política e histórica del pueblo, con el proceso de conquista de la independencia y soberanía nacional, frente a toda nueva forma de colonialismo y de dominio en las relaciones internacionales. La liberación nacional se hace una condición imprescindible para la construcción de la auténtica democracia.A nuestro modo de ver estos cuatro aspectos citados: el estudio y conocimiento de la sociedad; el papel asignado al pueblo; el vínculo entre ética y política y una visión dinámica y en evolución permanente del proceso histórico son premisas importantes del pensamiento y la acción política de Juan Bosch, para comprender su visión de la democracia. Las presentes generaciones debemos sentirnos altamente gratificadas al contar con el legado imperecedero de sus aportes y de su ejemplo.La democracia dominicana tiene aún muchas tareas pendientes, que constituyen un reto para todos nosotros/as.Hoy como nunca es necesario armarse de la ética e integridad de Bosch, ante tanta corrupción y descomposición moral. Armarse de su fe en nuestro pueblo como constructor de la democracia. Armarnos de su capacidad de radicalizar la democracia y reinventarla de forma permanente. Al concluir deseo compartir con ustedes dos pensamientos del profesor Juan Bosch que me parecen claves: el primero es una carta dirigida el 16 de abril de 1963, a monseñor Tomás Reilly, en respuesta a otra carta que éste le escribiera, en la cual le hacía algunos cuestionamientos sobre el contenido de la constitución que en esos momentos se estaba elaborando.El profesor Bosch en su carta le decía:”No tengo contacto alguno con los constituyentes, porque creo que ellos forman un poder soberano, y además, porque entiendo que crear la democracia es un deber de todos los dominicanos; y por tanto, cada uno debe cargar con su parte de responsabilidad. Un hombre sólo puede organizar y dirigir una tiranía, pero no puede construir y mantener un régimen democrático”.Alguna vez Juan Bosch dirigiéndose a los dominicanos y dominicanas, escribió: “Si no puedo ver por mi mismo la liberación de este pueblo, la veré a través de mis ideas.
Wednesday, July 1, 2009
Juan Bosch, el paradigma
Por Máximo Sánchez
Son muchas las voces que han querido exponer la figura de Don Juan Bosch como un ejemplo de excepción inalcanzable. Las razones, ni las adivino ni las entiendo, ni quiero elucubrar acerca de ellas, pero seguro estoy de algo, su deshumanización nunca tendría su aprobación; ese gigante del intelecto, de estatura física mediana y de alma humana, estaría encantado de habitar en seno de las masas con el hombre común y su esperanza.
Al Bosch que conocí, hay núcleos que desean secuestrarlo y cambiarlo. Desean elevarlo por encima de sus conciudadanos, enajenarlo de sus luchas comunes, alejándolo de la imaginación sencilla de su pueblo, esos reductos político-sociales quieren un Bosch abstracto, que no encarne lo que realmente fue, la honestidad del dominicano humilde, que avalaba su palabra con la mirada franca o con el pelo del bigote cuando el negocio o el trato estaba de por medio. Nos quieren cambiar al Juan Bosch que mandó a reclutar al mejor amigo, al buen vecino, al mejor padre o madre, al buen hermano, al buen hijo, para ser parte de su partido.
A ese Don Juan que destilaba sensibilidad humana en cada una de las gotas de tinta que salían de su pluma, el que aceraba el calor deslumbrante de una carretera muerta en el dramático gesto de una mujer golpeada, aquel de piel atormentada por los escalofríos y la fiebre del anciano que el patrón al despedirlo enfermo aun le pide que a su salida “mire usted a ver si ve la vaca”, a ese Juan Bosch lo quieren secuestrar.
Él fue de carne y hueso con debilidades y virtudes, donde estas últimas (las virtudes) inclinaron increíblemente la balanza. Lo inverosímil es que sus enemigos, aquellos que se pasaron gran parte de sus vidas combatiéndolo a él o a sus proyectos, esos complicados personajes sin recato y sin dignidad en su linaje, lo han tomado prestado para esconder sus indelicadezas y sus vicios, sin darse cuenta como relumbra su vergonzosa desnudez al mencionar su nombre o querer equipararse a su figura.
Juan Bosch se resiste a alejarse del pueblo, se resiste a subir a indolentes altares, se resiste a servir a objetivos indecentes que no sirvan para servir al pueblo, se resiste a morir a la grandeza de sus sueños, se resiste a ser tomado como instrumento indecoroso y vacuo. No puede ser, ni será nunca ajeno al sufrimiento y a las limitaciones de los que él mismo bautizó como hijos de Machepa, a esos que trató de educar con las palabras simples creadas por su genio, cuando el objetivo electoral no se veía al doblar de la esquina.
Si en verdad estimamos su ejemplo, si en realidad aprendimos sus enseñanzas, vamos a dejarlo en donde quiere estar, abonemos su puesto en el seno del pueblo, para que como un faro ilumine el camino, para que siga sirviéndole a su patria como él siempre soñó, aun… después de muerto.
Son muchas las voces que han querido exponer la figura de Don Juan Bosch como un ejemplo de excepción inalcanzable. Las razones, ni las adivino ni las entiendo, ni quiero elucubrar acerca de ellas, pero seguro estoy de algo, su deshumanización nunca tendría su aprobación; ese gigante del intelecto, de estatura física mediana y de alma humana, estaría encantado de habitar en seno de las masas con el hombre común y su esperanza.
Al Bosch que conocí, hay núcleos que desean secuestrarlo y cambiarlo. Desean elevarlo por encima de sus conciudadanos, enajenarlo de sus luchas comunes, alejándolo de la imaginación sencilla de su pueblo, esos reductos político-sociales quieren un Bosch abstracto, que no encarne lo que realmente fue, la honestidad del dominicano humilde, que avalaba su palabra con la mirada franca o con el pelo del bigote cuando el negocio o el trato estaba de por medio. Nos quieren cambiar al Juan Bosch que mandó a reclutar al mejor amigo, al buen vecino, al mejor padre o madre, al buen hermano, al buen hijo, para ser parte de su partido.
A ese Don Juan que destilaba sensibilidad humana en cada una de las gotas de tinta que salían de su pluma, el que aceraba el calor deslumbrante de una carretera muerta en el dramático gesto de una mujer golpeada, aquel de piel atormentada por los escalofríos y la fiebre del anciano que el patrón al despedirlo enfermo aun le pide que a su salida “mire usted a ver si ve la vaca”, a ese Juan Bosch lo quieren secuestrar.
Él fue de carne y hueso con debilidades y virtudes, donde estas últimas (las virtudes) inclinaron increíblemente la balanza. Lo inverosímil es que sus enemigos, aquellos que se pasaron gran parte de sus vidas combatiéndolo a él o a sus proyectos, esos complicados personajes sin recato y sin dignidad en su linaje, lo han tomado prestado para esconder sus indelicadezas y sus vicios, sin darse cuenta como relumbra su vergonzosa desnudez al mencionar su nombre o querer equipararse a su figura.
Juan Bosch se resiste a alejarse del pueblo, se resiste a subir a indolentes altares, se resiste a servir a objetivos indecentes que no sirvan para servir al pueblo, se resiste a morir a la grandeza de sus sueños, se resiste a ser tomado como instrumento indecoroso y vacuo. No puede ser, ni será nunca ajeno al sufrimiento y a las limitaciones de los que él mismo bautizó como hijos de Machepa, a esos que trató de educar con las palabras simples creadas por su genio, cuando el objetivo electoral no se veía al doblar de la esquina.
Si en verdad estimamos su ejemplo, si en realidad aprendimos sus enseñanzas, vamos a dejarlo en donde quiere estar, abonemos su puesto en el seno del pueblo, para que como un faro ilumine el camino, para que siga sirviéndole a su patria como él siempre soñó, aun… después de muerto.
Leonel: ¿Bosch o Balaguer?
Por Rosario Espinal
El centenario de Juan Bosch ha desatado la exhalación del líder. El presidente Leonel Fernández, después de haberse regocijado en la comparación con Joaquín Balaguer, ha declarado ahora, según reportó la prensa, que hoy día el presidente de la República Dominicana es Juan Bosch.
Inverosímil, porque el gobierno actual no aprobaría con honores un examen sobre los principios elementales del boschismo: honestidad, eficiencia y justicia social.
Las críticas no hay que hacerla ni siquiera desde fuera del gobierno; los mismos peledeístas, incluido el Presidente, dicen que en el gobierno hay corrupción, desorganización, y no hay dinero para invertir más en salud y educación.
Entonces, ¿cómo es que hoy día el presidente es Juan Bosch?
Bosch fue derrocado en 1963 porque los sectores conservadores se opusieron al proyecto democrático-liberal. Paradójicamente, hoy día sectores claves que sustentan el gobierno peledeísta provienen de los grupos que animaron el golpe de Estado.
El proyecto de Bosch de gestar un Estado de principios laicistas democráticos, comprometido con la defensa de los derechos ciudadanos y la justicia social, no fue del agrado de las élites. Lo tumbaron y su proscripción gubernamental fue eterna.
En los 12 años de Balaguer no hubo condiciones para competir democráticamente y Bosch decidió abandonar el camino electoral. Fundó el PLD en un entuerto de marxismo boschista para sobreponerse a las adversidades del momento.
La férrea ética bochista mantuvo en constante alineación a los discípulos, mientras los círculos de estudios fueron cuna para mantener la pequeña burguesía peledeísta centrada en la lectura y la reflexión.
Así Bosch mantuvo sus seguidores enfocados en propósitos loables y alejados de los vicios partidarios. Ese modelo de control dejó sus frutos al líder: gestó una estructura partidaria dócil en base a principios.
Como resultado, en el PLD las disidencias no afloraban con facilidad, y si se producían, eran sancionadas. El objetivo era crear un partido de militantes con formación y capacidad de servir, sin turbulencias ni disonancia.
Luego en 1990, cuando el PLD se consolidó electoramente, Balaguer aniquiló las expectativas de un retorno de Bosch al poder. Pero con una significativa representación legislativa, el PLD comenzó a girar a la derecha para ganar espacios de poder en el Congreso con ayuda reformista.
El apoyo de Balaguer a la candidatura de Leonel Fernández en 1996, acercó más la cúpula peledeísta al viejo caudillo, y muerto Balaguer, el proceso de absorción reformista fue pilar de la estrategia de crecimiento electoral peledeísta.
Por su parte, la élite conservadora dominicana se propuso amoldar el peledeísmo a sus propósitos, y los peledeístas en el poder calcularon que sin el apoyo de segmentos importantes de la élite tradicional dominicana, la tarea de gobernar se haría más difícil.
Con el objetivo de ascender rápidamente y afianzarse en el poder, los dirigentes peledeístas asumieron las diversas prácticas clientelistas que han predominado históricamente en el Estado, de donde también se nutren los distintos segmentos de la élite dominicana.
Peor aún, el gobierno peledeísta sirve ahora de comodín ideológico a la derecha más retrógrada como evidencia la reforma constitucional.
Sorprende pues la enunciación de Leonel Fernández de que hoy día el Presidente es Juan Bosch.
A pesar del panorama decadente, podríamos ser optimistas momentáneamente, y asumir en sentido figurativo positivo la declaración del presidente Fernández.
Quizás la celebración del centenario embriague a los peledeístas y haga nacer el boschismo en el gobierno para que, en vez de seguir girando a la derecha como ha sido la tendencia en las últimas dos décadas, el PLD impulse un proyecto de profunda raíz democrática, que el país espera con decepciones acumuladas desde 1961.
El centenario de Juan Bosch ha desatado la exhalación del líder. El presidente Leonel Fernández, después de haberse regocijado en la comparación con Joaquín Balaguer, ha declarado ahora, según reportó la prensa, que hoy día el presidente de la República Dominicana es Juan Bosch.
Inverosímil, porque el gobierno actual no aprobaría con honores un examen sobre los principios elementales del boschismo: honestidad, eficiencia y justicia social.
Las críticas no hay que hacerla ni siquiera desde fuera del gobierno; los mismos peledeístas, incluido el Presidente, dicen que en el gobierno hay corrupción, desorganización, y no hay dinero para invertir más en salud y educación.
Entonces, ¿cómo es que hoy día el presidente es Juan Bosch?
Bosch fue derrocado en 1963 porque los sectores conservadores se opusieron al proyecto democrático-liberal. Paradójicamente, hoy día sectores claves que sustentan el gobierno peledeísta provienen de los grupos que animaron el golpe de Estado.
El proyecto de Bosch de gestar un Estado de principios laicistas democráticos, comprometido con la defensa de los derechos ciudadanos y la justicia social, no fue del agrado de las élites. Lo tumbaron y su proscripción gubernamental fue eterna.
En los 12 años de Balaguer no hubo condiciones para competir democráticamente y Bosch decidió abandonar el camino electoral. Fundó el PLD en un entuerto de marxismo boschista para sobreponerse a las adversidades del momento.
La férrea ética bochista mantuvo en constante alineación a los discípulos, mientras los círculos de estudios fueron cuna para mantener la pequeña burguesía peledeísta centrada en la lectura y la reflexión.
Así Bosch mantuvo sus seguidores enfocados en propósitos loables y alejados de los vicios partidarios. Ese modelo de control dejó sus frutos al líder: gestó una estructura partidaria dócil en base a principios.
Como resultado, en el PLD las disidencias no afloraban con facilidad, y si se producían, eran sancionadas. El objetivo era crear un partido de militantes con formación y capacidad de servir, sin turbulencias ni disonancia.
Luego en 1990, cuando el PLD se consolidó electoramente, Balaguer aniquiló las expectativas de un retorno de Bosch al poder. Pero con una significativa representación legislativa, el PLD comenzó a girar a la derecha para ganar espacios de poder en el Congreso con ayuda reformista.
El apoyo de Balaguer a la candidatura de Leonel Fernández en 1996, acercó más la cúpula peledeísta al viejo caudillo, y muerto Balaguer, el proceso de absorción reformista fue pilar de la estrategia de crecimiento electoral peledeísta.
Por su parte, la élite conservadora dominicana se propuso amoldar el peledeísmo a sus propósitos, y los peledeístas en el poder calcularon que sin el apoyo de segmentos importantes de la élite tradicional dominicana, la tarea de gobernar se haría más difícil.
Con el objetivo de ascender rápidamente y afianzarse en el poder, los dirigentes peledeístas asumieron las diversas prácticas clientelistas que han predominado históricamente en el Estado, de donde también se nutren los distintos segmentos de la élite dominicana.
Peor aún, el gobierno peledeísta sirve ahora de comodín ideológico a la derecha más retrógrada como evidencia la reforma constitucional.
Sorprende pues la enunciación de Leonel Fernández de que hoy día el Presidente es Juan Bosch.
A pesar del panorama decadente, podríamos ser optimistas momentáneamente, y asumir en sentido figurativo positivo la declaración del presidente Fernández.
Quizás la celebración del centenario embriague a los peledeístas y haga nacer el boschismo en el gobierno para que, en vez de seguir girando a la derecha como ha sido la tendencia en las últimas dos décadas, el PLD impulse un proyecto de profunda raíz democrática, que el país espera con decepciones acumuladas desde 1961.
Juan Bosch: paradigma de honestidad política e intelectual
Por Francisco S. Cruz
Hay muchos aspectos de la vida, la obra y el accionar político del profesor Juan Bosch que podríamos resaltar en el Centenario de su Natalicio. Pero en esta ocasión, enfocaremos dos aspectos medulares de su dilatada y fructífera vida política e intelectual. Para ello, hurgaremos en un libro clave de la literatura socio-política de Bosch: “Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana” (y de paso aclaro: que todas las citas que aparecen en este trabajo son del mencionado texto y corresponden, todas, a la 3ra., Edición, de enero de 1999. Editora Alfa & Omega. RD. Santo Domingo)
En ese texto, quizás como en ningún otro, Juan Bosch deja testimonio fehaciente de su honestidad política e intelectual. Quien haya leído “Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana”, ya se sea como requisito para una investigación sobre lo difícil y tortuoso del proceso de transición dictadura-democracia de nuestro país a partir de 1961, o como ejercicio meramente pedagógico encontrara la conciencia critica y el referente de un cientista social excesivamente riguroso en el análisis e inconmensurablemente honesto en el dato y en el reconocimiento de los meritos ajenos en el ámbito político e intelectual de quienes, incluso, fueron sus adversarios político-ideológicos conscientes o inconscientemente.
Para dejar establecido desde un principio el concepto amplio y el significado profundo y multisectorial de cómo Bosch definió y concibió el contenido socio-político de un régimen democrático reparemos en esta reflexión-abstracción y crítica a la vez:
“La democracia es un régimen político que se mantiene sobre la voluntad de todos los sectores sociales y de todos los individuos que tienen alguna responsabilidad que cumplir como ciudadanos. Si falta esa voluntad, la democracia no puede sostenerse. En la Republica Dominicana, los sectores sociales más influyentes y los líderes políticos que habían conquistado prestigio luchando contra la tiranía conspiraron en la forma más vulgar para derrocar el sistema democrático; trabajaron concienzudamente en los cuarteles para llevar a los soldados a dar el golpe del 25 de septiembre de 1963. Los soldados se dejaron conducir a esa triste hazaña, ¿pero qué había de pedírsele a ninguno de ellos si los doctores, los abogados y los sacerdotes eran incapaces de frenar sus pasiones?”
Y para honrar esa condición de intelectual y político honesto que caracterizó a Juan Bosch, leamos este reconocimiento dirigido a los delegados que realizaban por toda la geografía nacional las labores organizativas del PRD en 1961, bajo la dirección de Ángel Miolan, quien a la sazón, era su Secretario de Organización:
“Yo me mantenía en el exterior, listo a movilizar la opinión pública continental si algo les pasaba a los delegados y sobre todo buscando entre los amigos dinero para mantener las actividades del partido en el país. Pero mi situación era privilegiada, porque no me jugaba la vida; en cambio, los delegados se la jugaban todos los días. Actuaron con heroica firmeza y el país les debe gratitud; y entre ellos, el mayor honor le toca al que tenia la mayor responsabilidad, que era Ángel Miolan.” ¡Cuanta justeza!
Pero reparemos en esta observación-explicación, a modo de explicar un error de apreciación y una acusación falsa que levantó sobre el profesor Juan Bosch y sobre el PRD, en el año de 1962, el líder del Movimiento 14 de Junio, el Dr. Manolo Tavares Justo.
“…en el mes de septiembre viaje a Miami para entrevistarme allí con Emilio Rodríguez Demorizi, que llevaba la representación del doctor Balaguer; de Miami fui a Washington, donde estuve cambiando impresiones con algunos funcionarios de la Cancilleria y con algunos representantes de UCN. Ese fue el primer contacto del partido Revolucionario Dominicano con el Departamento de Estado; sin embargo el 14 de junio de 1962 el doctor Manuel Tavares Justo dijo, en un discurso ante una manifestación de sus partidarios, que el PRD había llegado a la Republica Dominicana enviado por el Departamento de Estado, como un agente de los norteamericanos. Fue no solo una injusticia con nosotros sino además una afirmación que tergiversaba la verdad histórica, puesto que la Unión Cívica Nacional se había formado sobre los cuadros del Movimiento 14 de Junio, y la organización que el Departamento de Estado tenia como favorita era precisamente la UCN. La UCN incluso tenia agentes permanentes destacados en Washington, además de los dirigentes que enviaba con frecuencia a la capital norteamericana.” No obstante, Bosch, hizo la diferencia de esa acusación con relación a otras y escribió: “…pero debo aclarar que aquella fue una acusación política en la que no hubo calumnia de tipo personal como las que abundaban en Claridad” (se refiere al semanario de los catorcistas).
Ahora escuchemos la apreciación y la opinión del profesor Juan Bosch sobre la juventud dominicana, especialmente, la que formaba el Movimiento 14 de Junio.
“Esos jóvenes tenían pasión patriótica, eran honestos y buenos luchadores, pero no habían tenido tiempo de estudiar a su pueblo y por tanto no conocían ni la composición social del país ni la diferencia de actitud ante la vida que había entre un campesino y un hijo de rico de la Capital, entre un obrero azucarero y un abogado, entre un sintrabajo de Gualey y un Secretario de Embajada. Bajo la tiranía de Trujillo la Republica vivía aislada del resto del mundo y los luchadores antitrujillistas del interior no conocían el pensamiento de los que habían logrado saltar la muralla e irse afuera, a otros mundos donde habían podido estudiar con más serenidad y con relativa objetividad el proceso histórico dominicano, la psicología nacional, el juego de las fuerzas internas y externas que habían presionado sobre el pueblo dominicano y lo habían formado –o deformado- en un trabajo de siglos.”
¿Pero, qué pensaba la clase media que “formaba el núcleo catorcita” de Juan Bosch y el PRD? Pensaban esto:
“…nosotros éramos una especie de leprosos morales; en cambio, la Unión Cívica era el summun de la honestidad patriótica y antitrujillista.” Según Bosch porque desconocían que, “Cuando actúan en función política, los hombres no son buenos ni son malos; son los resultados de las fuerzas que los han creado y los mantienen, y con cierta frecuencia son juguetes de esas fuerzas o son sus beneficiarios.” ¡Que asombrosa simbiosis de paralelismos y de conciencia histórica-critica para explicar una realidad que distanciaba a una juventud del único instrumento político disponible -en aquel momento- para alcanzar la democracia, y sin embargo, y producto de ese desconocimiento, así calificaban a Bosch y al PRD!
Del General Rodríguez Echevarria, actor de primera línea en los acontecimientos históricos que se produjeron y se fraguaron antes y después del golpe de Estado de 1963, Bosch, escribió:
“Rodríguez Echevarria tenia una inclinación franca a la justicia social. No sabía como hacerla, pero sentía la necesidad de hacerla. Era tosco y violento, pero no tonto que no pudiera ser conducido en dos puntos: su instinto de justicia social y su sentimiento nacionalista. La juventud catorcista se colocó frente a él porque esa juventud seguía la línea política de UCN; sin embargo Rodríguez Echevarria se sentía inclinado al catolicismo. Desde luego, era un típico “guardia”, con todos los resabios de su profesión.”
Sobre la realidad socio-política de 1961-62 (noviembre-enero), que vivía el país, Bosch resalta lo que definió como “ironías”:
“En noviembre de 1961, y aun en diciembre del mismo año y en enero de 1962, en la Republicana se daba una de las mas fragrantes ironías de la vida política en el mundo: Unión Cívica Nacional tenia el respaldo de la Embajada norteamericana, un respaldo pleno, y los jóvenes comunistas del PSP y los jóvenes nacionalistas del 14 de Junio eran los grupos de acción de la UCN; de manera que los nacionalistas estaban actuando, sin saberlo, de concierto con la representación de los Estados Unidos.” Y yéndose Juan Bosch, al comportamiento político de la alta clase media y la mediana clase media y su repudio hacia el doctor Balaguer por trujillista, que los llevo a escoger a Rafael F. Bonnelly, para sucederle en el Consejo de Estado, nos trae este interesante cuadro comparativo de éstas dos figuras señeras del trujillismo:
“…repudiaron a Joaquín Balaguer por trujillista y escogieron para sucederle, a Rafael F. Bonnelly. ¿Por antitrujillista? No; porque pertenecía a la casta. Rafael F. Bonnelly era tan trujillista como Balaguer; de arriba abajo, de costado a costado, por fuera y por dentro, Bonnelly era tan trujillista como Balaguer, y más responsable que Balaguer de los peores aspectos del trujillismo.” Y termina el cuadro comparativo con este fulminante remate:
“Balaguer, doctor en derecho graduado en Paris, no le sirvió como abogado a Trujillo; Bonnelly, licenciado en derecho de la Universidad dominicana, fue el abogado y notario preferido por Trujillo para legalizar sus apropiaciones forzadas de tierras y bienes. Balaguer, buen orador, pronunció numerosos discursos a favor de Trujillo; Bonnelly, lector de discursos, leyó tanto a favor de Trujillo como los que Balaguer improvisó. Balaguer no le sirvió a Trujillo en cargos donde tuviera que tomar medidas represivas; Bonnelly fue durante años el Secretario de Estado de Interior y Policía instrumento de la policía represiva del régimen. Nadie puede afirmar que Balaguer se enriqueció con el favor de Trujillo; nadie puede afirmar que Bonnelly salió del servicio de Trujillo con los mismos bienes que tenía al inicio de su carrera de funcionario trujillista.”
Veamos ahora cómo Bosch, en 1961, examinó y situó el chisme como arma política, de descrédito y también de política de Estado a que lo había elevado la dictadura trujillista, la casta de la alta clase media y parte de la clase media cuando actuaban en política. ¿Qué propuso y con qué lo enfrentó?
“Antes de Trujillo, las campañas políticas dominicanas se hacían a base de decirle a Fulano que Mengano, líder de otro partido, había dicho de el tal o cual cosa y Fulano se convertía fácilmente en enemigo de Mengano. Eugenio Maria de Hostos había tenido razón al decir que en la Republica Dominicana la política consistía en llevar el chisme a la categoría de negocio de Estado. Trujillo magnifico la importancia del chisme en el acontecer político nacional. El chisme, debido a su naturaleza mentirosa, era siempre el germen de una calumnia, y Trujillo hizo de la calumnia la forma habitual de lucha política. Tradicionalmente, pues, todo lo que se relacionara con política se hacia en términos de personas: Zutano es esto, Perencejo es aquello.
El PRD llevo al país una técnica de propaganda política completamente nueva. En el PRD se hablaba de problemas nacionales, no de personas; de los métodos para resolver esos problemas, no de los vicios o de las virtudes de nadie. Pero el PRD tuvo siempre un auditorio señalado, un sector social al cual se dirigía, y era la gran masa popular. Nunca antes la masa popular se había sentido objeto de la atención de nadie, y eso le dio rápidamente la sensación de su importancia. El “hijo de Machepa” encontraba a alguien que le daba categoría de persona importante, y ese alguien era el PRD; como era lógico, el “hijo de Machepa” se hizo perredeista”
Para cerrar la repulsa de Juan Bosch al chisme, oigamos esta advertencia:
Todos los lideres del partido en todo el país sabían a qué atenerse conmigo: podían verme a cualquier hora, no oía chismes de ningún tipo, no aceptaba pugnas entre lideres y se producía alguna le buscaba solución; no me parcializaba a favor de ninguno de ellos. Mi papel de Presidente del partido, y por lo tanto de portavoz de todos sus miembros, me impedía favorecer de manera directa o indirecta la formación de grupos o corrientes.”
Y sobre los “ventorrillos políticos”, ¿qué escribió el profesor Juan Bosch? Veamos.
“En el año 1962, en el país surgieron los ventorrillos políticos. Unos cuantos señores que querían ser importantes, ver sus nombres en los periódicos, llamarse a si mismo presidentes de partidos, y desde luego tener un rotulo para negociar posiciones, recoger dinero y hasta llegar algún día a ser Embajadores, o algo así, empezaron a montar partidos.” Y nos preguntamos, a 47 años de distancia, ¿en qué ha cambiado esa realidad? Absolutamente en nada.
Observemos ahora en la opinión de Juan Bosch: qué perseguían los cívicos, los catorcitas y otros, su visión (la de Bosch) sobre lo que debe se un líder democrático y su actitud frente a la conspiración, en 1962.
“Los gobernantes, los cívicos, los catorcistas y mucha otra gente pensaba en termino de conspiración, no de lucha política. La fundación de una democracia requiere otra actitud, pues para establecer un sistema democrático no hay sino una base firme: el reconocimiento de que la voluntad del pueblo es sagrada y solo de ella debe partir la autoridad democrática. Cuando se entra en el camino de las conspiraciones, ya sólo a base de ella puede retornarse a un estado de derecho. Un líder político, un verdadero líder, no conspira mientras haya una puerta abierta para conquistar la voluntad popular con medios lícitos. Yo era un líder político, y los gobernantes y los adversarios del PRD no lo aceptaban. A mi se me había ofrecido meses antes el poder, para entregármelo en la misma forma en que se le entrego al Consejo de Estado, y no lo acepté. Yo había dicho varias veces que el PRD solo tomaría el poder de manos del pueblo, y ni los gobernantes ni los cívicos ni los catorcistas habían oído esas palabras. Si las habían oído, no las habían creído. Pero sucede que un líder político –un líder, no un charlatán- no dice que hará lo que no va a hacer. La Política es una función de servicio, y por tanto eminentemente moral.”
Ahora sería pertinente preguntarnos: ¿Con el apoyo de qué sector social ganó el PRD las elecciones de diciembre de 1962, y qué medidas tomo una vez en el poder? Juan Bosch nos dice:
“El PRD había ganado las elecciones con votos sólo de las masas más pobres. La alta clase media, la mediana clase media y una parte apreciable de la pequeña clase clase media, votó por otros partidos. Al tomar el poder, el Gobierno Constitucional comenzó a reajustar el presupuesto bajando sueldos,, los de ministros, de dos mil a mil pesos, los de viceministros de novecientos a setecientos pesos, los de embajadores, secretarios de embajadas y otros funcionarios del servicio exterior, en proporciones aún mayores. Habían funcionarios diplomáticos que ganaban más de cinco mil dólares, y eso era un crimen en un país donde la se moría materialmente de hambre.” Y esta otra: ¿cuál era la percepción de Juan Bosch sobre la “Alianza para el Progreso”, los proyectos en ejecución, el Embajador de los Estados Unidos, John Barlow Martin y el representante o director ejecutivo AID en la República Dominicana, Sr. Newel Willians?
“La Alianza para el Progreso tenia su programa avanzado cuando el Gobierno Constitucional tomó el poder el 27 de febrero de 1963, y aunque Newel Willians me dijo que los planes podían cambiarse en un acuerdo con el nuevo régimen, no era cosa de dejar los proyectos a medio terminar. Newell Willian era de verdad un hombre para el puesto. Había nacido en Colombia, había vivido en Paraguay, hablaba el español con acento costarricense y tenía verdadero interés en ayudar a la República Dominicana.” Y agrega más adelante, esta confesión:
“Martin y Willians, en verdad, no parecían dos agentes del Gobierno norteamericano sino dos dominicanos tan dispuestos como el mejor de los dominicanos a hacer lo imposible por nosotros. Newell Willians elaboraba ideas sin cesar, y se me presentaba en cualquier parte, en mi casa o en el Palacio Nacional, de día o de noche, con las proposiciones más inesperadas. Todas eran para beneficiar a la pequeña, a la débil República Dominicana; y si yo aceptaba su plan, corría donde el Embajador Martin para ponerlo en ejecución cuanto antes.”
“John Bartlow Martin y Newell Willians respetaron en todo momento esa actitud mía. Nunca trataron de darme la impresión de que estaban haciendo caridad con los dominicanos; en ningún momento me hicieron sentir que ellos representaban al Gobierno más poderoso del mundo. Ambos tenían un tacto ejemplar y la difícil humildad de los que saben que son fuertes.”
Ante de finalizar esta nota no podía faltar lo que fue una preocupación, una predica, una lucha y una postura inalterable en el accionar político y en el pensamiento de Juan Bosch como Presidente del país, como político y como ciudadano ejemplar, nos referimos al flagelo de la corrupción. ¿Qué escribió en Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana?, entre otros aspectos dijo:
“La corrupción tiene mil formas en nuestros países, y resulta que la corrupción corrompe, pues el ejemplo de actos ilícitos que no son penados y la exhibición de las ventajas que se compran con el producto del robo, van extendiendo la corrupción en diversos niveles…”
“Yo no usé auto del Estado ni placa oficial mientras fui Presidente, porque debía dar ejemplo de sencillez y austeridad, y en el Palacio Nacional sólo se brindaba café y agua de coco. La republica Dominicana era un país pobre y debía sobrellevar su pobreza con dignidad, sin avergonzarse de ella y sin aumentarla por exhibir lujos que no podía darse. Cuando mi mujer hizo un viaje a los Estados Unidos para atender a nuestro hijo, que había sido sometido a una operación, ordené en el aeropuerto que los inspectores de aduanas revisaran su equipaje y que se le aplicaran los impuestos de importación a todo lo nuevo que llevara; y así como actuaba yo, actuaban todos los Ministros y todos los altos funcionarios.”
Al final, todas estas citas, el lector debe leerlas e interpretarlas tomando siempre en cuenta el contexto histórico en que Bosch la escribió; sin olvidar, lógicamente, que las mayorías de ellas (referidas a hechos históricos, deformaciones, vicios, experiencias personales y comportamiento político e ideológico de la clase media) que él analizó, denunció y puso en perspectiva aún gravitan en la realidad social dominicana y que Juan Bosch no pertenece a nadie en particular, sino a todos, es decir a la humanidad. Y contrario a ese sentido, cuando se quiere parcelar lo que fue su prédica y su accionar ético-político-intelectual como hacen muchos hoy (concretamente, los que fueron sus más enconados calumniadores y detractores políticos), se le reduce y se le confina a un ínfimo elemento de un país, de un partido o de una logia (la de los intelectuales). Y eso es injusto, porque si hay una categoría que define a Juan Bosch es la de paradigma de ética, de honestidad política e intelectual y de magistral maestro de la política y de la literatura universal.
Hay muchos aspectos de la vida, la obra y el accionar político del profesor Juan Bosch que podríamos resaltar en el Centenario de su Natalicio. Pero en esta ocasión, enfocaremos dos aspectos medulares de su dilatada y fructífera vida política e intelectual. Para ello, hurgaremos en un libro clave de la literatura socio-política de Bosch: “Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana” (y de paso aclaro: que todas las citas que aparecen en este trabajo son del mencionado texto y corresponden, todas, a la 3ra., Edición, de enero de 1999. Editora Alfa & Omega. RD. Santo Domingo)
En ese texto, quizás como en ningún otro, Juan Bosch deja testimonio fehaciente de su honestidad política e intelectual. Quien haya leído “Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana”, ya se sea como requisito para una investigación sobre lo difícil y tortuoso del proceso de transición dictadura-democracia de nuestro país a partir de 1961, o como ejercicio meramente pedagógico encontrara la conciencia critica y el referente de un cientista social excesivamente riguroso en el análisis e inconmensurablemente honesto en el dato y en el reconocimiento de los meritos ajenos en el ámbito político e intelectual de quienes, incluso, fueron sus adversarios político-ideológicos conscientes o inconscientemente.
Para dejar establecido desde un principio el concepto amplio y el significado profundo y multisectorial de cómo Bosch definió y concibió el contenido socio-político de un régimen democrático reparemos en esta reflexión-abstracción y crítica a la vez:
“La democracia es un régimen político que se mantiene sobre la voluntad de todos los sectores sociales y de todos los individuos que tienen alguna responsabilidad que cumplir como ciudadanos. Si falta esa voluntad, la democracia no puede sostenerse. En la Republica Dominicana, los sectores sociales más influyentes y los líderes políticos que habían conquistado prestigio luchando contra la tiranía conspiraron en la forma más vulgar para derrocar el sistema democrático; trabajaron concienzudamente en los cuarteles para llevar a los soldados a dar el golpe del 25 de septiembre de 1963. Los soldados se dejaron conducir a esa triste hazaña, ¿pero qué había de pedírsele a ninguno de ellos si los doctores, los abogados y los sacerdotes eran incapaces de frenar sus pasiones?”
Y para honrar esa condición de intelectual y político honesto que caracterizó a Juan Bosch, leamos este reconocimiento dirigido a los delegados que realizaban por toda la geografía nacional las labores organizativas del PRD en 1961, bajo la dirección de Ángel Miolan, quien a la sazón, era su Secretario de Organización:
“Yo me mantenía en el exterior, listo a movilizar la opinión pública continental si algo les pasaba a los delegados y sobre todo buscando entre los amigos dinero para mantener las actividades del partido en el país. Pero mi situación era privilegiada, porque no me jugaba la vida; en cambio, los delegados se la jugaban todos los días. Actuaron con heroica firmeza y el país les debe gratitud; y entre ellos, el mayor honor le toca al que tenia la mayor responsabilidad, que era Ángel Miolan.” ¡Cuanta justeza!
Pero reparemos en esta observación-explicación, a modo de explicar un error de apreciación y una acusación falsa que levantó sobre el profesor Juan Bosch y sobre el PRD, en el año de 1962, el líder del Movimiento 14 de Junio, el Dr. Manolo Tavares Justo.
“…en el mes de septiembre viaje a Miami para entrevistarme allí con Emilio Rodríguez Demorizi, que llevaba la representación del doctor Balaguer; de Miami fui a Washington, donde estuve cambiando impresiones con algunos funcionarios de la Cancilleria y con algunos representantes de UCN. Ese fue el primer contacto del partido Revolucionario Dominicano con el Departamento de Estado; sin embargo el 14 de junio de 1962 el doctor Manuel Tavares Justo dijo, en un discurso ante una manifestación de sus partidarios, que el PRD había llegado a la Republica Dominicana enviado por el Departamento de Estado, como un agente de los norteamericanos. Fue no solo una injusticia con nosotros sino además una afirmación que tergiversaba la verdad histórica, puesto que la Unión Cívica Nacional se había formado sobre los cuadros del Movimiento 14 de Junio, y la organización que el Departamento de Estado tenia como favorita era precisamente la UCN. La UCN incluso tenia agentes permanentes destacados en Washington, además de los dirigentes que enviaba con frecuencia a la capital norteamericana.” No obstante, Bosch, hizo la diferencia de esa acusación con relación a otras y escribió: “…pero debo aclarar que aquella fue una acusación política en la que no hubo calumnia de tipo personal como las que abundaban en Claridad” (se refiere al semanario de los catorcistas).
Ahora escuchemos la apreciación y la opinión del profesor Juan Bosch sobre la juventud dominicana, especialmente, la que formaba el Movimiento 14 de Junio.
“Esos jóvenes tenían pasión patriótica, eran honestos y buenos luchadores, pero no habían tenido tiempo de estudiar a su pueblo y por tanto no conocían ni la composición social del país ni la diferencia de actitud ante la vida que había entre un campesino y un hijo de rico de la Capital, entre un obrero azucarero y un abogado, entre un sintrabajo de Gualey y un Secretario de Embajada. Bajo la tiranía de Trujillo la Republica vivía aislada del resto del mundo y los luchadores antitrujillistas del interior no conocían el pensamiento de los que habían logrado saltar la muralla e irse afuera, a otros mundos donde habían podido estudiar con más serenidad y con relativa objetividad el proceso histórico dominicano, la psicología nacional, el juego de las fuerzas internas y externas que habían presionado sobre el pueblo dominicano y lo habían formado –o deformado- en un trabajo de siglos.”
¿Pero, qué pensaba la clase media que “formaba el núcleo catorcita” de Juan Bosch y el PRD? Pensaban esto:
“…nosotros éramos una especie de leprosos morales; en cambio, la Unión Cívica era el summun de la honestidad patriótica y antitrujillista.” Según Bosch porque desconocían que, “Cuando actúan en función política, los hombres no son buenos ni son malos; son los resultados de las fuerzas que los han creado y los mantienen, y con cierta frecuencia son juguetes de esas fuerzas o son sus beneficiarios.” ¡Que asombrosa simbiosis de paralelismos y de conciencia histórica-critica para explicar una realidad que distanciaba a una juventud del único instrumento político disponible -en aquel momento- para alcanzar la democracia, y sin embargo, y producto de ese desconocimiento, así calificaban a Bosch y al PRD!
Del General Rodríguez Echevarria, actor de primera línea en los acontecimientos históricos que se produjeron y se fraguaron antes y después del golpe de Estado de 1963, Bosch, escribió:
“Rodríguez Echevarria tenia una inclinación franca a la justicia social. No sabía como hacerla, pero sentía la necesidad de hacerla. Era tosco y violento, pero no tonto que no pudiera ser conducido en dos puntos: su instinto de justicia social y su sentimiento nacionalista. La juventud catorcista se colocó frente a él porque esa juventud seguía la línea política de UCN; sin embargo Rodríguez Echevarria se sentía inclinado al catolicismo. Desde luego, era un típico “guardia”, con todos los resabios de su profesión.”
Sobre la realidad socio-política de 1961-62 (noviembre-enero), que vivía el país, Bosch resalta lo que definió como “ironías”:
“En noviembre de 1961, y aun en diciembre del mismo año y en enero de 1962, en la Republicana se daba una de las mas fragrantes ironías de la vida política en el mundo: Unión Cívica Nacional tenia el respaldo de la Embajada norteamericana, un respaldo pleno, y los jóvenes comunistas del PSP y los jóvenes nacionalistas del 14 de Junio eran los grupos de acción de la UCN; de manera que los nacionalistas estaban actuando, sin saberlo, de concierto con la representación de los Estados Unidos.” Y yéndose Juan Bosch, al comportamiento político de la alta clase media y la mediana clase media y su repudio hacia el doctor Balaguer por trujillista, que los llevo a escoger a Rafael F. Bonnelly, para sucederle en el Consejo de Estado, nos trae este interesante cuadro comparativo de éstas dos figuras señeras del trujillismo:
“…repudiaron a Joaquín Balaguer por trujillista y escogieron para sucederle, a Rafael F. Bonnelly. ¿Por antitrujillista? No; porque pertenecía a la casta. Rafael F. Bonnelly era tan trujillista como Balaguer; de arriba abajo, de costado a costado, por fuera y por dentro, Bonnelly era tan trujillista como Balaguer, y más responsable que Balaguer de los peores aspectos del trujillismo.” Y termina el cuadro comparativo con este fulminante remate:
“Balaguer, doctor en derecho graduado en Paris, no le sirvió como abogado a Trujillo; Bonnelly, licenciado en derecho de la Universidad dominicana, fue el abogado y notario preferido por Trujillo para legalizar sus apropiaciones forzadas de tierras y bienes. Balaguer, buen orador, pronunció numerosos discursos a favor de Trujillo; Bonnelly, lector de discursos, leyó tanto a favor de Trujillo como los que Balaguer improvisó. Balaguer no le sirvió a Trujillo en cargos donde tuviera que tomar medidas represivas; Bonnelly fue durante años el Secretario de Estado de Interior y Policía instrumento de la policía represiva del régimen. Nadie puede afirmar que Balaguer se enriqueció con el favor de Trujillo; nadie puede afirmar que Bonnelly salió del servicio de Trujillo con los mismos bienes que tenía al inicio de su carrera de funcionario trujillista.”
Veamos ahora cómo Bosch, en 1961, examinó y situó el chisme como arma política, de descrédito y también de política de Estado a que lo había elevado la dictadura trujillista, la casta de la alta clase media y parte de la clase media cuando actuaban en política. ¿Qué propuso y con qué lo enfrentó?
“Antes de Trujillo, las campañas políticas dominicanas se hacían a base de decirle a Fulano que Mengano, líder de otro partido, había dicho de el tal o cual cosa y Fulano se convertía fácilmente en enemigo de Mengano. Eugenio Maria de Hostos había tenido razón al decir que en la Republica Dominicana la política consistía en llevar el chisme a la categoría de negocio de Estado. Trujillo magnifico la importancia del chisme en el acontecer político nacional. El chisme, debido a su naturaleza mentirosa, era siempre el germen de una calumnia, y Trujillo hizo de la calumnia la forma habitual de lucha política. Tradicionalmente, pues, todo lo que se relacionara con política se hacia en términos de personas: Zutano es esto, Perencejo es aquello.
El PRD llevo al país una técnica de propaganda política completamente nueva. En el PRD se hablaba de problemas nacionales, no de personas; de los métodos para resolver esos problemas, no de los vicios o de las virtudes de nadie. Pero el PRD tuvo siempre un auditorio señalado, un sector social al cual se dirigía, y era la gran masa popular. Nunca antes la masa popular se había sentido objeto de la atención de nadie, y eso le dio rápidamente la sensación de su importancia. El “hijo de Machepa” encontraba a alguien que le daba categoría de persona importante, y ese alguien era el PRD; como era lógico, el “hijo de Machepa” se hizo perredeista”
Para cerrar la repulsa de Juan Bosch al chisme, oigamos esta advertencia:
Todos los lideres del partido en todo el país sabían a qué atenerse conmigo: podían verme a cualquier hora, no oía chismes de ningún tipo, no aceptaba pugnas entre lideres y se producía alguna le buscaba solución; no me parcializaba a favor de ninguno de ellos. Mi papel de Presidente del partido, y por lo tanto de portavoz de todos sus miembros, me impedía favorecer de manera directa o indirecta la formación de grupos o corrientes.”
Y sobre los “ventorrillos políticos”, ¿qué escribió el profesor Juan Bosch? Veamos.
“En el año 1962, en el país surgieron los ventorrillos políticos. Unos cuantos señores que querían ser importantes, ver sus nombres en los periódicos, llamarse a si mismo presidentes de partidos, y desde luego tener un rotulo para negociar posiciones, recoger dinero y hasta llegar algún día a ser Embajadores, o algo así, empezaron a montar partidos.” Y nos preguntamos, a 47 años de distancia, ¿en qué ha cambiado esa realidad? Absolutamente en nada.
Observemos ahora en la opinión de Juan Bosch: qué perseguían los cívicos, los catorcitas y otros, su visión (la de Bosch) sobre lo que debe se un líder democrático y su actitud frente a la conspiración, en 1962.
“Los gobernantes, los cívicos, los catorcistas y mucha otra gente pensaba en termino de conspiración, no de lucha política. La fundación de una democracia requiere otra actitud, pues para establecer un sistema democrático no hay sino una base firme: el reconocimiento de que la voluntad del pueblo es sagrada y solo de ella debe partir la autoridad democrática. Cuando se entra en el camino de las conspiraciones, ya sólo a base de ella puede retornarse a un estado de derecho. Un líder político, un verdadero líder, no conspira mientras haya una puerta abierta para conquistar la voluntad popular con medios lícitos. Yo era un líder político, y los gobernantes y los adversarios del PRD no lo aceptaban. A mi se me había ofrecido meses antes el poder, para entregármelo en la misma forma en que se le entrego al Consejo de Estado, y no lo acepté. Yo había dicho varias veces que el PRD solo tomaría el poder de manos del pueblo, y ni los gobernantes ni los cívicos ni los catorcistas habían oído esas palabras. Si las habían oído, no las habían creído. Pero sucede que un líder político –un líder, no un charlatán- no dice que hará lo que no va a hacer. La Política es una función de servicio, y por tanto eminentemente moral.”
Ahora sería pertinente preguntarnos: ¿Con el apoyo de qué sector social ganó el PRD las elecciones de diciembre de 1962, y qué medidas tomo una vez en el poder? Juan Bosch nos dice:
“El PRD había ganado las elecciones con votos sólo de las masas más pobres. La alta clase media, la mediana clase media y una parte apreciable de la pequeña clase clase media, votó por otros partidos. Al tomar el poder, el Gobierno Constitucional comenzó a reajustar el presupuesto bajando sueldos,, los de ministros, de dos mil a mil pesos, los de viceministros de novecientos a setecientos pesos, los de embajadores, secretarios de embajadas y otros funcionarios del servicio exterior, en proporciones aún mayores. Habían funcionarios diplomáticos que ganaban más de cinco mil dólares, y eso era un crimen en un país donde la se moría materialmente de hambre.” Y esta otra: ¿cuál era la percepción de Juan Bosch sobre la “Alianza para el Progreso”, los proyectos en ejecución, el Embajador de los Estados Unidos, John Barlow Martin y el representante o director ejecutivo AID en la República Dominicana, Sr. Newel Willians?
“La Alianza para el Progreso tenia su programa avanzado cuando el Gobierno Constitucional tomó el poder el 27 de febrero de 1963, y aunque Newel Willians me dijo que los planes podían cambiarse en un acuerdo con el nuevo régimen, no era cosa de dejar los proyectos a medio terminar. Newell Willian era de verdad un hombre para el puesto. Había nacido en Colombia, había vivido en Paraguay, hablaba el español con acento costarricense y tenía verdadero interés en ayudar a la República Dominicana.” Y agrega más adelante, esta confesión:
“Martin y Willians, en verdad, no parecían dos agentes del Gobierno norteamericano sino dos dominicanos tan dispuestos como el mejor de los dominicanos a hacer lo imposible por nosotros. Newell Willians elaboraba ideas sin cesar, y se me presentaba en cualquier parte, en mi casa o en el Palacio Nacional, de día o de noche, con las proposiciones más inesperadas. Todas eran para beneficiar a la pequeña, a la débil República Dominicana; y si yo aceptaba su plan, corría donde el Embajador Martin para ponerlo en ejecución cuanto antes.”
“John Bartlow Martin y Newell Willians respetaron en todo momento esa actitud mía. Nunca trataron de darme la impresión de que estaban haciendo caridad con los dominicanos; en ningún momento me hicieron sentir que ellos representaban al Gobierno más poderoso del mundo. Ambos tenían un tacto ejemplar y la difícil humildad de los que saben que son fuertes.”
Ante de finalizar esta nota no podía faltar lo que fue una preocupación, una predica, una lucha y una postura inalterable en el accionar político y en el pensamiento de Juan Bosch como Presidente del país, como político y como ciudadano ejemplar, nos referimos al flagelo de la corrupción. ¿Qué escribió en Crisis de la Democracia de América en la República Dominicana?, entre otros aspectos dijo:
“La corrupción tiene mil formas en nuestros países, y resulta que la corrupción corrompe, pues el ejemplo de actos ilícitos que no son penados y la exhibición de las ventajas que se compran con el producto del robo, van extendiendo la corrupción en diversos niveles…”
“Yo no usé auto del Estado ni placa oficial mientras fui Presidente, porque debía dar ejemplo de sencillez y austeridad, y en el Palacio Nacional sólo se brindaba café y agua de coco. La republica Dominicana era un país pobre y debía sobrellevar su pobreza con dignidad, sin avergonzarse de ella y sin aumentarla por exhibir lujos que no podía darse. Cuando mi mujer hizo un viaje a los Estados Unidos para atender a nuestro hijo, que había sido sometido a una operación, ordené en el aeropuerto que los inspectores de aduanas revisaran su equipaje y que se le aplicaran los impuestos de importación a todo lo nuevo que llevara; y así como actuaba yo, actuaban todos los Ministros y todos los altos funcionarios.”
Al final, todas estas citas, el lector debe leerlas e interpretarlas tomando siempre en cuenta el contexto histórico en que Bosch la escribió; sin olvidar, lógicamente, que las mayorías de ellas (referidas a hechos históricos, deformaciones, vicios, experiencias personales y comportamiento político e ideológico de la clase media) que él analizó, denunció y puso en perspectiva aún gravitan en la realidad social dominicana y que Juan Bosch no pertenece a nadie en particular, sino a todos, es decir a la humanidad. Y contrario a ese sentido, cuando se quiere parcelar lo que fue su prédica y su accionar ético-político-intelectual como hacen muchos hoy (concretamente, los que fueron sus más enconados calumniadores y detractores políticos), se le reduce y se le confina a un ínfimo elemento de un país, de un partido o de una logia (la de los intelectuales). Y eso es injusto, porque si hay una categoría que define a Juan Bosch es la de paradigma de ética, de honestidad política e intelectual y de magistral maestro de la política y de la literatura universal.
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