Tuesday, July 28, 2009

Bosch no fue el mismo después de 1965

Por Tony Raful (Tomado del Listín Diario)

La querida amiga y compañera, doctora Milagros Ortiz Bosch, ha dicho en varias ocasiones que el profesor Juan Bosch no fue el mismo después de 1965. La profunda herida sufrida en sus creencias e ideas sobre la democracia como consecuencia de la intervención unilateral de tropas norteamericanas el 28 de abril de 1965, cambió su mentalidad sobre la visión del proceso social y político del país.
Bosch nunca culpó a los Estados Unidos del derrocamiento de su gobierno democrático el 25 de septiembre de 1963. Fue posteriormente y al calor del gravísimo error cometido por la administración del presidente Johnson, cuando Bosch revisó sus tesis fundamentales sobre el Golpe de Estado y ofreció versiones distintas sobre la asonada militar que interrumpió nuestra naciente democracia.
Desde el primer momento de la materialización del Golpe de Estado, el profesor Bosch señaló que el Golpe había sido producto de una conspiración de grupos oligárquicos y conservadores, alentada por los partidos políticos y sus dirigentes que perdieron las elecciones el 20 de diciembre de 1962, quienes se dedicaron a conspirar desde antes de la toma de posesión del nuevo gobierno constitucional el 27 de febrero de 1963.
Bosch añadía la participación de un sector del clero cuya animadversión al Gobierno Constitucional era cónsono con ideas erróneas y ultra conservadoras, comprometido en campañas desinformativas y calumniosas desde la campaña electoral de 1962. También agregaba que su firme oposición a un contrato de compra de aviones de parte de la Fuerza Aérea por las escandalosas comisiones envueltas, había impulsado la participación de los sectores militares.
Pero sobre todo Bosch aseguraba que el Golpe era de naturaleza trujillista, de tal manera que si alguien le hubiese dicho que había visto el fantasma de Trujillo rondando la madrugada del 25 de septiembre de 1963 por el Palacio Nacional, lo hubiese creído.
Incluso llegó a decir que el Golpe se produjo porque el PRD no estaba activo, no salió a defender la voluntad popular. Este último criterio de carácter controversial, compromete mucho la virtual división entre él y Ángel Miolán y la concepción desfasada de convertir los locales del PRD en escuelas, sobre la base de que los partidos solamente deben activarse en los procesos electorales, opinión que se le atribuye a Bosch.
Ni siquiera cuando el brutal asesinato del Presidente mártir John F.
Kennedy, el 22 de noviembre de 1963, cambió la correlación de fuerzas y posibilitó el reconocimiento del adefesio llamado Triunvirato, Bosch acusó directamente a los norteamericanos de participar en el Golpe de Estado, sino de haber sido de alguna manera condicionados y envueltos en la vorágine golpista de extrema derecha que sobre la base de la guerra fría y la amenaza latente de Cuba había logrado imponerse desde el Pentágono con la línea militarista y de la industria de la guerra, cuya implicación en Viet Nam alcanzaría su momento más alto y doloroso.
Bosch sabía entonces que el Golpe no contó con la anuencia de Kennedy, que este se opuso, que dio órdenes al inefable embajador Martin, que hubo un intento de hacer retroceder el Golpe en la misma madrugada del 25 de septiembre, a lo que los golpistas se negaron aludiendo que ya era demasiado tarde, jugando al “hecho consumado”.
Bosch sabía entonces que Kennedy conspiraba contra el Triunvirato, que impulsó la fórmula Casasnova Garrido y el frustrado contragolpe militar del 30 de octubre de 1963 en la Base Aérea de Santiago, encabezado por los coroneles Danilo Simó, jefe de la base aérea y Chaguito Rodríguez Echavarría, cuyo objetivo era reponer la constitucionalidad y derrocar al Triunvirato.
Existen documentos probatorios de la correspondencia del Embajador dominicano de Bosch en los Estados Unidos, Enriquillo del Rosario Ceballo, luego del Golpe de Estado, en los cuales éste por supuestas instrucciones de Bosch, hace gestiones importantes para obtener de parte de Estados Unidos la reprobación del golpe y suscitar movimientos o acciones que aislaran a los golpistas y posibilitaran el retorno a la constitucionalidad. En su obra fundamental “Crisis de la Democracia…”, Bosch rinde homenaje a Kennedy como demócrata y joven esperanza de cambios en la política tradicional de Estados Unidos hacia América Latina.
Después del 28 de abril de 1965, el profesor Juan Bosch no fue el mismo, endureció sus posiciones críticas sobre la política norteamericana y acusó al Presidente Kennedy de haber ordenado el Golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963. Los argumentos de esta revelación están sustentados en el descubrimiento de una base militar de combatientes haitianos en territorio dominicano, apoyada por la Agencia Central de Inteligencia y militares dominicanos, que fue denunciado por él y que sería conocida por la OEA como una grave violación a la soberanía dominicana, lo cual no podía ser permitido por Kennedy.
Esta opinión es discutible por cuanto la OEA era entonces un organismo dócil de la política norteamericana y hay que suponer que no iba a ser capaz de denunciar o condenar a los Estados Unidos. De todas maneras, Bosch, al escribir su tesis sobre “El Pentagonismo, sustituto del imperialismo”, releva por vía de consecuencias teóricas e ideológicas la responsabilidad del sector liberal encabezado por Kennedy, víctima a la vez de la agresividad y la violencia de los disparos producidos por el complot de Dallas, Texas.

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