Por Issac Miguel
No se imaginaría doña Hortensia Esmeralda Rosales Sarmiento mientras veía jugar a su pequeño Mel alrededor de la casa en la finca de Olancho, que un día su vástago tendría un compadre que bebería café con él todas las mañanas y que siendo los dos bien grandecitos, su hijo sería presidente de Honduras y el otro Jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas del país.
Doña Hortensia nunca hubiese pensado, y mucho menos pasarle por la cabeza, que ese General fuese a buscar un día a su retoño; no a beber café como solía hacerlo, sino arrestarlo en pijama y montarlo en un avión con destino a Costa Rica.
En la mente de la doña no podría estar la idea, ni en la de su marido Don José Manuel Zelaya Ordóñez, que en las ciudades de Hialeah, Opa-Locka, Virginia Gardens, Isla Dorada, Key Biscayne, Virginia Keys, Miami Beach, Miami Springs y Bal Harbour en el área metropolitana de Miami, se iba a beber tanto ron, cerveza, coñac, whisky, brandy y aguardiente como el 28 de junio, día en que su hijo fue destutanado de la silla presidencial.
La madre del destituido presidente hondureño jamás hubiera dejado que Mel se metiera a político luego que fuera uno de los mayores prospectos para cura en el Instituto Salesiano San Miguel de Tegucigalpa. Si se le hubiera metido en la cabeza que le iban a dar un golpe de estado, no le hubiera permitido dejar la carrera de ingeniería, aunque hubieran buscado alguien que se hiciera cargo de los negocios familiares luego que su esposo fuera arrestado por un lío en el asesinato de 14 dirigentes rurales.
La patrona en el rancho de los Zelaya hubiera parado al muchacho cuando se postuló para diputado por el Departamento de Olancho, ganando la curul y luego reelecto en 1990, para ser luego jefe del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) durante la presidencia de Carlos Reina. Volvió a ser diputado en el 1998 de donde pasó a ser asesor del presidente Carlos Flores en ese mismo año.
Hortensia de Zelaya, conociendo como era su hijo, no se le hubiera entrado en el juicio que Mel no iba a ser visto con buenos ojos desde que asumió la presidencia, al exigir que se aprobara la Ley de Participación Ciudadana el día de su juramentación como presidente de la república. Lo mismo sucedió cuando complació a los maestros públicos en el cumplimiento por parte del gobierno del estatuto del docente y varias conquistas laborales. También causó revuelo en su gabinete cuando no confirmó en sus cargos al ministro de educación y el jefe del FHIS.
La mamá de Mel no comprendería como a su hijo lo quitaron del poder cuando en el 2007 redujo los precios de los combustibles. Durante su gobierno aumentó el salario mínimo a 5,500 lempiras, más o menos 291 dólares norteamericanos. Además invirtió 700 millones de dólares en el proyecto hidroeléctrico Patuca II y compró 30,000 computadoras para tecnificar todas las escuelas del país.
Sería muy duro aceptar, que su vástago antes de ser presidente, se fajó bien duro para ayudar a la administración de Carlos Flores cuando el huracán Match devastó el país centroamericano y que sus mismos amigos y gente de confianza fueron los que le dieron el golpe por la sencilla razón de que el presidente Zelaya se juntaba mucho con el presidente de Venezuela Hugo Chávez.
Doña Hortensia no se imaginaría que por su hijo meterse en Petrocaribe, institución que acredita el combustible a Honduras y donde el pueblo ha sido el primer favorecido con el acuerdo, haya sido el motivo del golpe el 28 de junio pasado.
issacjm@hotmail.com
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