Por Issac Miguel
En un discurso antes la nación a finales de septiembre del año en curso, el presidente guatemalteco Álvaro Colom, tomó la medida de declarar el país en estado de calamidad pública. Esta resolución fue asumida por el gobernante para paliar la hambruna que sufren miles de familias pobres por una sequía que ha dejado más de 500 muertos.
El gobierno de Guatemala tiene desde esa fecha acceso a toda ayuda internacional y la captación de recursos gubernamentales de forma más rápida con el fin de ayudar a las familias más pobres. De 13 millones y pico de habitantes que hay en ese país centroamericano, los pobres constituyen un 60% con la discrepancia de que 20 familias “tutumbote” (millonarias) han hecho y deshecho a su antojo con el arca estatal durante décadas de guerras e inestabilidad.
Los cultivos de maíz y frijoles, base de la alimentación guatemalteca, fueron destruidos en las regiones más necesitadas del país. El déficit de lluvia en el denominado “corredor seco”; integrado por siete de los 22 departamentos del país, durante el último trimestre llegó a alcanzar hasta un 85 por ciento. Esto provocó la pérdida de hasta el 90 por ciento de las cosechas agrícolas de más de 120 mil familias de esa zona y 400 mil en toda la República.
Con la sequía se han perdido 34,000 toneladas de alimento. Para que más o menos se alimente la población, se necesitan 31 millones de sacos de 46 kilos de maíz y frijoles. La cantidad de sacos que se producirá este año, apenas sobrepasa los 20 millones. El Ministerio de Agricultura importará, sin aranceles, más de 100.000 toneladas de maíz desde México. Esa cantidad no es suficiente para aminorar la desnutrición en los niños, que según las Naciones Unidas, en Guatemala el 49% de los niños menores de cinco años padece de este mal.
Más de la mitad de los guatemaltecos vive por debajo del umbral de la pobreza. Centenares de miles de ellos cultivan pequeñas parcelas de tierra junto a sus casas, cultivos de supervivencia con los que alimentan a toda la familia. La ausencia de lluvias ha provocado la pérdida de los cultivos. No hay nada que cosechar y, por lo tanto, no hay nada que llevarse a la boca.
Los organismos gubernamentales dicen que el primer trimestre del próximo año 2010, las cosas serán peores.
Muchos países han tendido sus manos al hermano país. Venezuela, México, Chile, Brasil y España entre otros, pero la ayuda no es suficiente. Lamentablemente la mayoría de los millones de guatemaltecos que residen en todos los Estados Unidos, son de origen campesino. No saben ni se dan cuenta de la realidad.
Los efectos del fenómeno El Niño han sido devastadores. Durante todo el 2009, este fenómeno de naturaleza marina y atmosférica ha adquirido características dramáticas en muchos países, pero Guatemala ha sido la más sufrida y donde más pérdidas humanas han ocurrido.
Hay varios países donde el sudor de los hijos de esta tierra maya ha sido esparcido con su trabajo. Sean legales o ilegales, la patria de esta comunidad laboriosa merece que se le tienda una mano para salir de este problema ocasionado por la madre naturaleza. Se deben financiar proyectos para mejorar y tecnificar las siembras. Para eso se necesita dinero y personal. Las Naciones Unidas tratan de hacer algo, pero se necesita mucho más.
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