Friday, June 26, 2009

¿Barbarie en el centenario de Juan Bosch?

De Chiqui Vicioso


Acabo de regresar de París, Milano y Barcelona, donde hablé de Don Juan Bosch y su visión del Caribe, en una acción conjunta entre la Cancillería y la Comisión de Efemérides responsable de organizar las actividades del Centenario de su nacimiento en nuestras Embajadas y Consulados.En Europa me enteré de un vídeo que se ha estado televisando donde se ve unos 300 dominicanos del barrio de Herrera, vociferando, tomando fotos y casi celebrando la decapitación de un haitiano, como venganza de otra decapitación de un dominicano realizada por un hermano de éste en una rencilla laboral. El vídeo se ha mostrado en la televisión europea como prueba de la barbarie existente en nuestro país contra los y las ciudadanos haitianos, paroxismo exacerbado por mal llamadas fuerzas nacionalistas unilaterales, es decir, esas que sólo ven la amenaza a nuestra integridad como nación cuando se trata de Haití.Para mi suerte andaba con una carta de Don Juan Bosch del 14 de junio de 1943, enviada a Emilio Rodríguez Demorizi, Hector Incháustegui y Ramón Marrero Aristy, que me permitió contrarrestar, en el Centenario de Don Juan, el horror que desataron esas imágenes. De esa carta cito los siguientes párrafos:1.- Los he oído a ustedes expresarse casi con odio hacia los haitianos, y me he preguntado cómo es posible amar al propio pueblo y despreciar al ajeno, cómo es posible querer a los hijos de uno al tiempo que se odia a los hijos de vecino... Creo que ustedes no han meditado sobre el derecho de un ser humano, sea haitiano o chino, a vivir con aquel mínimo de bienestar indispensable para que la vida no sea una carga insoportable...2.- Creo también que ustedes sufren una confusión, que ustedes han dejado que el juicio les haya sido desviado por aquellos que en Haití y la República Dominicana utilizan a ambos pueblos para sus ventajas personales.3.- El pueblo dominicano y el pueblo haitiano han vivido desde el Descubrimiento hasta hoy -o desde que se formaron hasta la fecha- igualmente sometidos en términos generales. Para el caso no importa que Santo Domingo tenga una masa menos pobre y menos ignorante. No hay diferencia fundamental entre el estado de miseria e ignorancia de un dominicano y un haitiano, si ambos se miden, no por lo que han adquirido en bienes y conocimientos, sino por lo que les falta adquirir todavía para llamarse con justo titulo, seres humanos satisfechos y orgullosos de serlo.4.- El pueblo haitiano es un poco mas pobre, y debido a esa circunstancia, luchando contra el hambre, que es algo mas serio de lo que pueda imaginarse quien no la haya padecido en si, en sus hijos y en sus antepasados, procura burlar loa vigilancia dominicana y cruza la frontera; si el caso fuera al revés, seria el dominicano el que emigraría ilegalmente a Haití.5.- El haitiano es pues mas digno de compasión que el dominicano; en orden de su miseria merece mas que luchemos por el. Ninguno de ustedes seria capaz de pegar con el pie a quien llegara a sus puertas en busca de abrigo o pan; y si no lo hacen como hombres, no pueden hacerlo como ciudadanos.6.- Ahora bien, así como el estado de ambos pueblos se relaciona, porque los dos padecen, así también se relacionan aquellos que en Santo Domingo, al igual que en Haití explotan al pueblo, acumulan millones, privan a los demás del derecho de hablar para que no denuncien sus tropelías, del derecho de asociarse políticamente, para que no combatan sus privilegios, del derecho de ser dignos para que no echen por el suelo sus monumento de indignidad. No hay diferencia fundamental entre los dominicanos y los haitianos de la clase dominante.7.-Y si los más puros y los mejores entre aquellos que por ser intelectuales, personas que han aprendido a distinguir la verdad en el fango de la mentira se dejan embaucar y acaban enamorándose de esa mentira, acabaremos olvidando que el deber de los más altos por más cultos, no es ponerse al servicio consciente o inconsciente de una minoría explotadora, rapaz y sin escrúpulos, sino al servicio del hombre del pueblo, sea haitiano, boliviano o dominicano.8.- El porvenir ha de vernos un día abrazados, en medio de un mundo libre de opresores y prejuicios, un mundo donde quepan los haitianos y dominicanos, y en el que todos los que tenemos el deber de ser mejores estaremos luchando juntos contra la miseria y la ignorancia de todos los hombres de la tierra.Ah, Don Juan, a cien años, ¡cuánto se está tardando ese porvenir!

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