Monday, June 15, 2009

El PLD del Profesor Juan Bosch

Por INDIRA BLANCO CASTILLO

LA AUTORA es abogada. Reside en Milán, Italia.

El profesor Juan Bosch, político, escritor, maestro, hombre que en sus hechos y en sus obras demostró tener una enorme sensibilidad social, al crear el Partido de la Liberación (PLD) tuvo como objetivo la creación de una entidad fuerte y capaz de realizar un verdadero cambio revolucionario en la sociedad dominicana. Lo hizo en una etapa de su vida en la que las experiencias, lecturas y reflexiones lo habían llevado a obtener una madurez política que hasta entonces no había poseído.
Dicha organización debía ser disciplinada y conocedora de la realidad dominicana como para poder lidiar óptimamente en un gobierno capaz de liberar al pueblo dominicano de la opresión de la pobreza y el subdesarrollo.En el PLD, creado como un partido de masas, se dió un papel preponderante a la pequeña burguesía dominicana, a la que Bosch quizás consideraba la mas preparada y pujante para que (como dice Joaquín Jiménez Ferrer en un trabajo sobre el Bosch político y escritor) “en alianza con los trabajadores y campesinos fuera la destinada a dirigir y organizar cualquier proceso revolucionario”. Bosch trabajó con la militancia del partido para hacer comprender la evolución del capitalismo, sus efectos en América Latina, pero más que nada conocer y entender la historia dominicana, porque entendía que un político que pretende gobernar un país debe conocer el pasado de esa nación para entender su presente. Es probable que esta idea partiera de su estudio del Materialismo Histórico de Marx, quien en una de sus obras sentenció: “Los hombres hacen su propia historia pero no la hacen de modo arbitrario, en circunstancias escogidas por ellos, si bien en las circunstancias que encuentran inmediatamente en frente de si, determinada por los hechos y las tradiciones. Las tradiciones de todas las generaciones pasadas pesa como una pesadilla en el cerebro de los vivos”. La realidad social de una nación se comprende a fondo cuando se aprende y entiende la evolución de ésta, desde su mentalidad, creencias, hasta la evolución de sus clases sociales y sus modos de producción. Entender estos mutamientos conlleva a desentrañar el presente y hasta vislumbrar un poco el futuro. El hecho de aprender a analizar sin pasiones los fenómenos históricos desde ángulos contrapuestos, y entender las debilidades y las fortalezas de lo que se consideran verdades, el cuestionamiento continuo de éstas y el rejuego de las causas y las consecuencias de los hechos históricos le da al político la posibilidad de ser menos inmediatista y ver mas allá de las apariencias de un presente. En el acápite N) de las propuestas hechas en la conferencia Salvador Allende en mayo de 1974 se establecía el que “se dispusiera que la educación política fuera un requisito que determinara la militancia dentro del partido y que por tanto fuese obligatoria en aquel momento, a mayor nivel organizativo correspondía una mayor intensificación y profundización de los estudios”. En dicho encuentro se habló, entre otras cosas, de comisiones de investigación de la realidad obrera nacional, del campesinado y de la inversión extranjera. Una propuesta de Norge Botello fue la de “educar políticamente dentro del partido para obtener una unidad ideológica y una correcta comprensión de lo que debía ser una estructura organizativa” otra vertiente de la necesidad de dicha formación, valida en aquellos tiempos. Ser militante del PLD era una vocación, un trabajo hasta cierto punto desinteresado, en el que uno hacia una especie de carrera partiendo de los comités de trabajo y círculos de estudios hasta el Comité Central y Comité Político. Se buscaban hombres y mujeres con verdaderas inquietudes sociales. En aquel entonces accedían al partido jóvenes con liderazgos, estudiantes universitarios, profesionales y gente con antecedentes de lucha y una moralidad intachable, que debían formarse para ser dirigentes, verdaderos profesionales de la política. Era una elite que debía demostrar su valor con el trabajo militante. De esta manera se creó un partido que, aunque tuvo sus momentos de crisis, era de una fuerte institucionalización cuya disciplina y cohesión interna eliminaba por si solo a los grupos divisionistas que podían surgir en su interior, divisiones que son una de las principales debilidades que pueda tener un partido político, y que a la vez no respondía a ningún sector social especifico ni a otro tipos de grupos que pudieran manipularlo. Robert Greene en su obra “Las 48 Leyes del Poder” señala que “Lo que se cohesiona, concentra y conecta con el pasado tiene poder”. Claro que esto no quiere decir el que no se tenga la capacidad de adaptarse a los cambios, pero sí preservar lo bueno como la disciplina interna y ciertos valores da fortaleza. Esta fuerte institucionalización del partido fue lo que permitió que dieciocho años más tarde se convirtiera en la principal fuerza electoral en el país. El partido debió sufrir transformaciones debido a la necesidad de adecuarse a la lógica de la competición electoral. Y, como dijo el mismo profesor Bosch, “el líder político debe tener el don de buscar soluciones a los problemas que se puedan presentar el camino”. El PLD para convertirse en uno de los partidos mas grandes del país debió abrirse a todos y dejar a un lado la formación ideológica y la obligatoriedad de la educación política. El mundo ha cambiado y hoy en día, en un mundo de imágenes, son más necesarios expertos en el manejo de los medios de comunicación y en encuestas que la masa de activistas para la campaña electoral. El partido es una mercancía que se oferta como mejor opción, y su discurso debe ser desarrollado con coherencia y pragmatismo, sobre todo para esa población indecisa que es determinante hoy en día para el triunfo de unas elecciones. En el PLD se ha mantenido una cúpula que fue formada en la fase genética del partido, caracterizada por la disciplina y el estudio, y que por ende ha sabido mantener cierta fortaleza institucional aún a costa de apagar un poco la democracia interna (lo que pudiera ser positivo en un partido de masas sin formación política) evitando así grandes divisionismos, proyectando una imagen de cohesión interna y de estabilidad que resulta confiable a los electores. El partido creado por el Profesor Juan Bosch ha cambiado como ha ido cambiando la realidad de una sociedad que ya es distinta a la existente en los años en que fue formada la organización. Sin embargo, los objetivos deben ser inclaudicables, la lucha contra todo tipo de opresión y entre ellos los peores que existen en la humanidad, la ignorancia y el hambre. Mientras ésta sea la prioridad, algo permanecerá vivo del pensamiento y el ideario del profesor Juan Bosch dentro del Partido de la Liberación Dominicana.

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