El más pequeño causa el peor genocidio: el caso Ruanda
Silvio Herasme Peña - 6/4/2009
MATANZA ENTRE ETNIAS AFECTA A UN MILLÓN DE PERSONAS
Ruanda, con unos 10 millones de habitantes, ha visto morir más de un millón de sus hijos.
Santo Domingo.- Desde tiempos ancestrales, aún antes de la Era Cristiana, los twas, hutus y tutsis comenzaron a poblar lo que es hoy Ruanda, una pequeña República de África, de apenas 26 mil kilómetros cuadrados, ubicada entre República Democrática del Congo al Oeste, Uganda al Norte, Tanzania al Este y Burundi al Sur.
Aunque los enanos twas siempre fueron la etnia más pobre y menos numerosa, fueron en cambio los primeros en llegar a lo que es hoy Ruanda. Luego, desde Burundi subieron los hutus, que han sido siempre la mayoría, y desde Uganda bajaron los tutsis. que se impusieron a lo largo de los tiempos como la casta dominante.
Pero siempre hubo lucha entre tutsis y hutus aun cuando estos últimos dominaron al país al derrocar a los reyes de la otra gran etnia y establecerse como la clase privilegiada. La puja, sin embargo, no cesó a través de los siglos IX, XII e incluso en el siglo XX cuando el control se hizo más exigente.
Pero sería un obispo hutus que lanzaría ya en el siglo pasado la proclama de igualdad entre los seres humanos como una forma de luchar contra el vasallaje impuesto por los tutsis. Era una explosión que se acumulaba en ese volcán que era el país.
Luchas más y luchas menos, la antipatía entre hutus y tutsis crecía con cada incidente por insignificante que fuera. La caldera social se calentaba cada vez más. Pero la gota que desbordó el vaso de los hutus fue el asesinato de los presidentes de Ruanda y Burundi el 6 de abril de 1994, al llegar en un avión a Kigali, la capital, víctimas de un misil que destruyó el avión presidencial y mató a los dos ejecutivos: al general Juvénal Habyarinama y a su colega Cyprien Ntaryamira. Entonces, la reacción rebosó el vaso de los hutus, aunque nunca se estableció cuál fue el origen del atentado.
Años de preparación en la resistencia anti-tutsis comenzaron a dejar sus resultados. Los hutus radicales habían organizado milicias de jóvenes denominada los “interhamwes” . Estos se constituyeron en la maquinaria de muerte más efectiva de los tutsis.
Al explicar lo que ocurría en ese momento en Ruanda el misionero Santos Ganuza explica:
“Después de varios años de crisis política y social se está produciendo una crisis política vergonzosa. Un pequeño grupo de politicastros corruptos hasta el extremo quiere conservar el poder a cualquier pecio. Otro no menos corrupto aspira al poder por los medios que sean y un tercer grupo, el más numeroso y digno de respeto, sufre las consecuencias del poder y de sus agentes. Es el pueblo víctima del bandolerismo, la violencia y la manipulación. La situación es muy grave desde el punto de vista político, económico, social, cultural y racial”.
En el contexto de esta situación agravada por el doble magnicidio llega el 6 de abril de 1994 cuando se desata la pesadilla y el horror de la matanza metódica de tutsis. Esta orgía duró unos cien días, desde el 6 de abril hasta julio.
No intervienenEn la confusión general también fue asesinado el primer ministro ruandés y sus diez guardaespaldas belgas, lo que provocó que la misión de paz de ese país, junto con todas sus tropas, abandonara el país.
Estados Unidos (Era de Clinton) se lavó las manos y boicoteó los intentos de la ONU (Boutros Gali) por reanimar la fuerza de “boinas azules “ que había en Ruanda. La orden fue, sin embargo, “abandonen la misión”.
En una semana, belgas y franceses dejaron el país, sin preocuparse de los ruandeses, ni siquiera de los que trabajaban en sus propias empresas. El día 11 de abril un comunicado de la Cruz Roja Internacional estima que decenas de miles de ruandeses han sido asesinados en tan sólo unos días.
Mientras tanto, la misión de pacificación de Naciones Unidas (UNAMIR) no hacía nada. El general Romeo Dellaire, al mando de la misma, sólo recibió instrucciones de Kofi Annan, coordinador de las operaciones de las fuerzas de paz, de mantenerse al margen.
Al salir los europeos de Kigali fue notoria la despreocupación de Europa y Estados Unidos ante la horripilante matanza que se desarrollaba y hubo quienes afirmaron que “intereses capitalistas estaban alentando el exterminio”.
El método más cruel y sofisticado de exterminio era reunir a las personas perseguidas en iglesias y estadios, prometiéndoles seguridad, pero en realidad era para que no pudieran escapar y matarlos sistemáticamente. Ese tipo de acción denunciaba una planificación metódica para la empresa de la muerte.
El FPR reacciona:La matanza siguió hasta que el comandante del Frente Popular Ruandés, Paul Kagame, recompuesto tras divisiones y luchas internas, ataca masivamente desde el noroeste produciendo la huída a Tanzania de al menos 250 mil refugiados hutus en un solo día, el 30 de abril.
Mientras la ONU vacila y asegura que la ausencia de las tropas belgas le impedía una acción rápida, el RPF recupera sus tropas de Kigalis, que estaban allí por un anterior acuerdo de paz que terminó con la muerte del presidente al aterrizar en Kigali.
Cuando el presidente norteamericano Bill Clinton firma una orden administrativa prohibiendo la participación de su país en una fuerza de paz, es el momento en que el secretario general de la ONU, para entonces el secretario general de la ONU, el egipcio Burros Ghali anuncian que lo que ocurre en Ruanda es nada más y nada menos que un “genocidio”.
Mientras Europa y Estados Unidos, así como Rusia, discutían la fórmula de no detener el genocidio, la situación interna se agravaba y los grandes lagos del centro de África se llenaron se cadáveres mutilados, tanto de hombres jóvenes, viejos, mujeres de todas las edades y, desde luego los niños. Un asalto a un internado de señoritas terminó con todas las niñas alojadas en el lugar.
Mientras la ONU seguía discutiendo para el 13 de mayo, la Cruz Roja Internacional alertó con un informe que registrada a 500 mil ruandeses asesinados. La marea no se detenía.
Finalmente, el 22 de junio, la ONU, el grupo Unamir de Naciones Unidas no puede integrarse por discordias entre las gobiernos africanos, pero luego el organismo mundial autoriza a Francia ocuparse de establecer el orden y crear un área de seguridad en la zona del suroeste del país. Se inició así, la operación Turquesa.
En el interín las fuerzas del FPR avanzan hacia Kigali y desaloja a los hutus y forma un gobierno provisional. Los radicales exterminadores del gobierno hutu se van a Zaire seguidos por dos millones de personas, creando así el campo de refugiados más grande de África. De abril a julio (unos cien días) se considera el período más crítico de la matanza y se fija entre 800 mil y un millón las víctimas de esa raccia.
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